Detenido un fisioterapeuta en Juncosa tras tres denuncias por tocamientos durante masajes

La mañana en Juncosa quedó atravesada por una detención que ha sacudido a una localidad de Les Garrigues. Los Mossos d’Esquadra arrestaron a un fisioterapeuta de 30 años, vecino de Lleida, tras recibir tres denuncias de mujeres que habían acudido a él para sesiones de masaje.
Las denunciantes relatan que el profesional habría sobrepasado los límites del tratamiento. Las acusaciones se centran en presuntos tocamientos no consentidos en los pechos y en la zona genital, cometidos durante unas consultas en las que las clientas esperaban atención sanitaria y confianza.
La investigación atribuye al detenido tres presuntos delitos de agresión sexual sin penetración, uno por cada denuncia presentada. La calificación es provisional y el procedimiento continúa abierto, por lo que corresponde preservar la presunción de inocencia mientras se practican las diligencias necesarias.
El arresto se produjo el martes por la mañana en Juncosa, municipio de la comarca de Les Garrigues. La información disponible sitúa allí la detención, aunque todavía no ha trascendido con precisión si todos los episodios denunciados ocurrieron en ese pueblo o en otros centros donde trabajaba.
El investigado no solo ejercía como fisioterapeuta. También desarrollaba actividad como entrenador personal en distintos centros y municipios de la zona, un dato relevante para reconstruir el alcance de su trabajo y localizar a posibles personas que hubieran mantenido contacto profesional con él.
Las tres mujeres acudieron por separado a denunciar una experiencia que describen como intimidatoria. Sus relatos coinciden en que el contacto físico habría dejado de responder a una finalidad terapéutica y se habría producido contra su voluntad durante los masajes.
A partir de esas denuncias, los agentes abrieron una investigación para contrastar los testimonios, determinar la secuencia de los hechos y revisar la actividad del sospechoso. La prioridad ahora es establecer qué ocurrió en cada sesión y si existen elementos que permitan corroborar cada acusación.
La causa no se limita a lo ya denunciado. Los Mossos mantienen abierta la posibilidad de que aparezcan más víctimas, una circunstancia que suele requerir tiempo, información precisa y un espacio seguro para que quienes puedan reconocer situaciones similares decidan comunicarlo a las autoridades.
El caso expone la vulnerabilidad que puede surgir en tratamientos basados en el contacto corporal. Una consulta de fisioterapia exige cercanía física, pero esa circunstancia no elimina los límites: cualquier intervención debe responder a una explicación profesional, al consentimiento y al respeto absoluto de la paciente.
Por ahora no se ha difundido la identidad del detenido ni datos que permitan individualizar a las denunciantes. Esa reserva protege tanto el desarrollo de la investigación como la intimidad de las personas implicadas, especialmente en una causa vinculada a delitos contra la libertad sexual.
La previsión inicial era que el arrestado pasara a disposición del juzgado de guardia entre el miércoles y el jueves. Será la autoridad judicial quien valore su situación procesal y las medidas que procedan, sin que esa comparecencia cierre por sí sola las pesquisas policiales.
Cada denuncia será analizada de forma independiente, con atención a las circunstancias de la sesión, a los testimonios disponibles y a cualquier otra prueba que pueda incorporarse. La existencia de tres relatos ha motivado el arresto, pero el caso deberá avanzar con garantías para todas las partes.
En los pequeños municipios, las acusaciones de este tipo atraviesan espacios cotidianos y relaciones de confianza. La investigación tendrá que separar rumores de hechos verificables y determinar si el presunto comportamiento se repitió en distintos lugares donde el hombre ofrecía sus servicios.
La detención marca el inicio de una fase decisiva, no una conclusión. Tres mujeres ya han puesto sus denuncias sobre la mesa y los investigadores tratan de saber si hay más. Mientras el procedimiento avanza, la comunidad queda ante una pregunta incómoda: cuántas señales pudieron pasar inadvertidas.






