Dos alumnos de la UAEM mueren en un ataque armado en Cuernavaca

La noche volvió a cerrarse sobre Cuernavaca con disparos en la colonia Chulavista. Dos alumnos de la Preparatoria Número 2 de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos murieron durante un ataque armado que dejó además a un tercer adolescente herido.
Las víctimas, identificadas como Christian Shamed y Gael, formaban parte de la comunidad de ese plantel incorporado a la UAEM. Tenían 17 años y regresaban con otros jóvenes cuando la agresión interrumpió el trayecto y convirtió una avenida del sur de la ciudad en escenario de emergencia.
El ataque ocurrió la noche del sábado 26 de septiembre, en una zona de Chulavista cercana a las oficinas del Partido del Trabajo. Los adolescentes se desplazaban en dos motocicletas tras salir de San Antón para acompañar a uno de sus compañeros hasta su domicilio.
Hombres armados abrieron fuego y huyeron en un automóvil. Los dos estudiantes murieron en el lugar; un joven de 16 años, alumno de otra institución, resultó lesionado y fue trasladado a un hospital, mientras un cuarto acompañante salió ileso.
La investigación quedó en manos de la Fiscalía Regional Metropolitana, la Agencia de Investigación Criminal y los servicios periciales. Las primeras diligencias incluyeron el levantamiento de los cuerpos y la revisión de las circunstancias de un crimen cuyo móvil no ha sido establecido.
Una posible relación con el intento de robo de las motocicletas ha circulado entre personas cercanas a los jóvenes, pero esa hipótesis no ha sido confirmada. Tampoco se ha informado de detenciones, de modo que la identidad de los atacantes sigue sin respuesta pública.
El doble homicidio llega apenas dos semanas después del asesinato de Claudia Tacoronte, estudiante española que realizaba un intercambio académico en Morelos. La coincidencia de ambos casos ha profundizado la sensación de desprotección entre quienes estudian y se mueven a diario por la entidad.
La comunidad universitaria reaccionó con indignación ante las nuevas muertes. Las protestas y reclamos de seguridad no nacen de un episodio aislado: durante 2026, la violencia contra estudiantes de la UAEM ya había provocado movilizaciones, paros y exigencias de acciones concretas.
El golpe es especialmente duro porque los jóvenes asesinados cursaban el bachillerato. Las aulas que deberían ser un espacio de formación quedan atravesadas por la incertidumbre cuando el miedo también acompaña los recorridos de ida y vuelta a casa.
La presidenta Claudia Sheinbaum calificó el caso de muy lamentable y anunció que se reforzarán las acciones de seguridad en Morelos. Ordenó abrir contacto con la gobernadora Margarita González Saravia, la rectora Viridiana León Hernández y la comunidad estudiantil para revisar la situación.
El refuerzo anunciado contempla coordinación con autoridades estatales y atención específica a Cuernavaca. También se planteó la intervención de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana para afrontar delitos que afectan a la capital, donde la violencia cotidiana ha dejado una herida abierta.
Para las familias, el anuncio institucional llega después de dos muertes irreparables. La urgencia no se mide solo en patrullas o reuniones: se mide en la posibilidad de que los estudiantes puedan desplazarse, asistir a clase y volver a casa sin que un trayecto ordinario termine en tragedia.
La UAEM vuelve a quedar frente a una pregunta que no admite evasivas: qué protección real existe para su alumnado dentro y fuera de los planteles. El asesinato de Christian Shamed y Gael ha vuelto a encender una alarma que la comunidad llevaba meses intentando hacer visible.
Mientras la investigación avanza sin detenidos ni un motivo confirmado, Chulavista conserva el rastro de una noche violenta. Dos pupitres quedarán vacíos y, alrededor de ellos, permanece una exigencia que atraviesa Morelos: que estudiar no implique aprender a vivir con miedo.






