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Los Palacios vive bajo la alarma tras una oleada de alunizajes, robos y atracos

En Los Palacios y Villafranca el verano ha dejado una escena repetida al amanecer: persianas forzadas, cristales rotos y negocios que abren con la certeza de que la noche ha vuelto a golpear. La inquietud ya no se limita a un local ni a una calle; ha alcanzado a buena parte del municipio sevillano.

La secuencia reúne alunizajes contra bares, robos con fuerza y atracos a comercios. El objetivo más buscado en varios establecimientos ha sido el dinero de caja y las máquinas recreativas, una rutina delictiva que ha convertido el cierre nocturno en el momento de mayor tensión para quienes trabajan allí.

Uno de los golpes registrados el 15 de agosto afectó a una cervecería de la avenida Miguel Ángel. El estruendo alertó al hijo del propietario, que vivía frente al negocio y vio cómo los autores escapaban en coche después de llevarse una máquina tragaperras del interior.

Otros locales de hostelería también han sufrido asaltos durante estas semanas. Tabernas y bares han denunciado ataques nocturnos con daños materiales y pérdidas económicas, mientras sus responsables describen la sensación de regresar cada mañana a un escenario que puede haber sido saqueado en pocos minutos.

En uno de esos establecimientos, los ladrones rompieron la luna para acceder y se llevaron máquinas, dinero y un ordenador. La violencia contra puertas y escaparates no solo deja una factura inmediata: obliga a reparar, reponer equipos y afrontar jornadas de trabajo marcadas por la inseguridad.

La rapidez de los asaltos agrava la sensación de indefensión. En un bar de la avenida Siglo XXI, los intrusos rompieron una ventana, entraron y retiraron la máquina recreativa y la caja registradora en apenas cuatro minutos, antes de abandonar el lugar.

La taberna La Estraza padeció dos robos con fuerza en diez días. En el segundo episodio, los autores utilizaron un coche y un mazo para reventar los cristales; buscaban de nuevo una máquina recreativa, pero terminaron llevándose otro equipo tras no encontrarla en el local.

La Guardia Civil ha relacionado parte de esta cadena con el robo de vehículos. Dos personas, una de ellas menor de edad, fueron detenidas por su presunta implicación en la sustracción de 22 coches y en alunizajes contra bares y otros negocios de la localidad.

La investigación detectó un patrón: vehículos forzados para después emplearlos como arietes contra los accesos de los establecimientos. Tras los robos, algunos coches eran abandonados en zonas aisladas e incendiados, una maniobra dirigida a dificultar el rastreo de los responsables.

Las vigilancias reforzadas permitieron sorprender a sospechosos durante un robo en un bar. En esa actuación se recuperaron tres vehículos sustraídos y una máquina recreativa localizada en el maletero de uno de ellos, aunque las pesquisas continuaban abiertas ante la posible implicación de más personas.

La oleada no se ha limitado a la hostelería. El 26 de agosto un bazar de la calle Real de Villafranca fue asaltado por dos individuos que llegaron en moto; uno portaba un arma y el forcejeo con los propietarios acabó dejando herido a uno de los comerciantes.

El impacto ha cambiado hábitos cotidianos dentro de los negocios. Trabajadoras que antes abrían o cerraban solas ahora se acompañan, y muchos propietarios procuran no dejar efectivo en las cajas. Cada medida nace de una misma preocupación: evitar que el próximo asalto los encuentre sin margen de reacción.

La respuesta institucional ha incorporado más presencia de Policía Local y Guardia Civil, además de reuniones de seguridad para analizar la sucesión de delitos. Sin embargo, la alarma persiste porque el refuerzo llega después de semanas de daños, denuncias y temor acumulado entre comerciantes y vecinos.

Los Palacios encara ahora una herida que no se mide solo en máquinas robadas o puertas destrozadas. La repetición de los golpes ha alterado la vida de quienes levantan la persiana cada día, con la duda instalada en cada cierre y la necesidad de recuperar una tranquilidad que parece cada vez más lejana.

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