Muere Astrid de Noruega, hermana de Harald V, a los 94 años

Noruega atraviesa otra jornada de luto. La princesa Astrid, hermana mayor del rey Harald V, murió este viernes 11 de septiembre a los 94 años, apenas dos días después de asistir a la despedida de Estado del monarca en Oslo.
La pérdida llega en un momento excepcionalmente doloroso para la familia real. Harald V había fallecido el 28 de agosto, a los 89 años, y su funeral reunió a miles de personas el 9 de septiembre en una capital marcada por el silencio y las banderas a media asta.
El anuncio oficial confirmó que Astrid, conocida también como princesa Astrid, señora Ferner, falleció tras una larga vida vinculada a la institución. Las autoridades noruegas expresaron sus condolencias y anunciaron que recibirá funeral a cargo del Estado, de acuerdo con la familia.
Su última aparición pública tuvo lugar precisamente durante las ceremonias por Harald V. Su presencia, condicionada por un estado de salud frágil, convirtió aquella despedida en una imagen aún más amarga: la hermana mayor acompañaba por última vez al rey con quien compartió una vida entera.
Astrid Maud Ingeborg nació el 12 de febrero de 1932. Era hija del rey Olav V y de la princesa heredera Märtha, y creció junto a sus hermanos Ragnhild y Harald en una familia que atravesó el exilio durante la ocupación nazi de Noruega.
Con solo 22 años asumió un peso inesperado dentro de la Corona. Tras la muerte de su madre en 1954, se convirtió en la principal figura femenina de la casa real y acompañó a su padre en compromisos públicos, viajes oficiales y recepciones de Estado durante catorce años.
Ese papel se prolongó hasta 1968, cuando Sonja Haraldsen se casó con el entonces príncipe heredero Harald y pasó a ocupar la función de primera dama. Astrid no se retiró del servicio institucional: siguió representando a la Corona en actos públicos y misiones de carácter social.
Su trayectoria también quedó asociada a la atención de los sectores más vulnerables. Presidió el Fondo Conmemorativo de la Princesa Heredera Märtha, una entidad destinada a apoyar iniciativas sociales y humanitarias, y mantuvo ese vínculo durante décadas como parte de su labor pública.
En 1961 se casó con Johan Martin Ferner, empresario y regatista olímpico. A partir de entonces recibió el tratamiento de princesa Astrid, señora Ferner. El matrimonio tuvo cinco hijos y permaneció unido hasta la muerte de Ferner en 2015.
La familia real ha descrito a Astrid como una presencia leal, directa y cálida. El rey Haakon VIII recordó su dedicación y su capacidad para sostener a la institución en etapas decisivas, mientras sus hijos destacaron el afecto y la fortaleza con que acompañó a varias generaciones.
La sucesión de muertes ha comprimido el duelo nacional en apenas dos semanas. La pérdida de Harald V cerró una etapa de 35 años en el trono; la de Astrid añade ahora la ausencia de una de las últimas figuras que enlazaban a la actual familia real con la generación de Olav V.
En los últimos meses, Astrid había afrontado problemas de salud. Durante la primavera fue hospitalizada y sometida a una intervención cardíaca, pero continuó siendo una referencia simbólica para una monarquía que la había visto asumir responsabilidades desde una edad muy temprana.
La noticia deja a Noruega ante un doble vacío institucional y familiar. Mientras Haakon VIII inicia su reinado, el país despide a una mujer que conoció desde dentro los cambios de la Corona, la posguerra, la modernización del Estado y el relevo entre generaciones.
Las banderas volverán a ondear a media asta en el Palacio Real y en los actos de despedida que se preparen. Tras el funeral de su hermano, Astrid deja una huella discreta pero constante: la de una princesa que asumió el deber cuando la familia lo necesitaba y no se apartó de él.






