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Atenas: recuperan los cuerpos de los dos pilotos del helicóptero de extinción que se estrelló en pleno incendio

El incendio que devora el oeste de Atenas dejó una nueva imagen de devastación cuando los equipos de rescate recuperaron los cuerpos de los dos tripulantes del helicóptero de extinción que se precipitó tras chocar con otra aeronave en la zona de Psatha.

La colisión se produjo mientras ambos aparatos trabajaban a baja altura sobre uno de los frentes más peligrosos del fuego, en un operativo marcado por el humo, el calor extremo y un viento que durante horas complicó cualquier maniobra en el aire.

Los dos fallecidos viajaban en el helicóptero que terminó envuelto en llamas después del impacto, mientras los ocupantes del otro aparato lograron sobrevivir y fueron evacuados con heridas leves tras un aterrizaje de emergencia.

Las autoridades griegas situaron el siniestro a unos 60 kilómetros al oeste de la capital, en un corredor castigado por un incendio forestal que avanzó desde Beocia hasta acercarse a Mégara y a otras poblaciones bajo amenaza constante.

Las imágenes difundidas del choque muestran la violencia del momento en que uno de los rotores golpea a la otra aeronave y, en cuestión de segundos, una de ellas pierde estabilidad, se incendia y cae convertida en una bola de fuego.

La tragedia se produjo en mitad de una ofensiva aérea clave, porque durante el fin de semana los fuertes vientos habían impedido o limitado la actuación de buena parte de los medios de extinción sobre varios frentes activos en Grecia.

El primer ministro Kyriakos Mitsotakis lamentó la muerte de los dos tripulantes y los describió como combatientes en primera línea frente a un desastre que, según reconoció, ha superado por momentos cualquier capacidad operativa y de planificación humana.

La identidad difundida por varias informaciones apunta a que entre las víctimas había un piloto danés y un oficial de enlace griego, mientras que en la otra aeronave viajaban un piloto británico y otro enlace griego, ambos fuera de peligro.

El accidente no quedó aislado del resto de la catástrofe, porque con estas muertes ya son al menos cinco las vidas segadas por la oleada de incendios recientes en el país, después de la muerte de tres bomberos en Creta y el Peloponeso.

Sobre el terreno, el fuego ha calcinado ya más de 10.000 hectáreas y ha obligado a evacuar a miles de personas en múltiples núcleos, con nuevos desalojos en localidades situadas a unos 30 kilómetros del centro de Atenas.

Uno de los puntos más sensibles se mantiene cerca de Nea Peramos, Kandili y Ayia Skepi, mientras otro frente siguió activo en Psatha y un tercero avanzó en áreas próximas al monte Citerón, ampliando la presión sobre los equipos de emergencia.

Grecia movilizó a centenares de bomberos, decenas de camiones y numerosos medios aéreos para contener una cadena de incendios que en la última semana ha desbordado recursos, ha multiplicado las detenciones y ha dejado al país bajo tensión permanente.

Entre las primeras hipótesis sobre el origen del gran incendio figura un fallo en una red privada de transmisión eléctrica que habría generado chispas, una línea de investigación que ya ha desembocado en arrestos mientras la extinción sigue abierta.

La recuperación de los cuerpos de los dos pilotos cerró la búsqueda, pero no el horror de un frente todavía inestable, donde cada avance del fuego recuerda que la batalla se libra entre pueblos evacuados, cielos saturados de humo y márgenes mínimos para sobrevivir.

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