Muere Josep Manel Pugés, fundador de Skatalà y pionero del punk barcelonés

La música de Barcelona pierde a Josep Manel Pugés Estradé, fundador de Skatalà y una de las figuras que atravesaron los primeros años del punk local antes de dejar una huella profunda en el ska catalán. Murió a los 66 años después de una grave enfermedad, dejando detrás una trayectoria construida desde los márgenes, los locales de ensayo y la electricidad de una ciudad que cambiaba a toda velocidad.
La noticia fue comunicada por Skatalà, la banda que ayudó a impulsar en 1985. El mensaje de despedida situó sus últimos días en el Hospital Clínic de Barcelona, donde ingresó el 10 de agosto en estado crítico. La muerte cerró un largo periodo de enfermedad y abrió un duelo inmediato entre quienes compartieron con él escenarios, canciones y una escena cultural que aún conserva su pulso.
Pugés no llegó al ska desde una posición cómoda ni desde una industria consolidada. Antes había tocado batería y guitarra en grupos pioneros del punk barcelonés, entre ellos Clinic Humanoyds, Attak, Ruidos Molestos y Shit S.A. Aquellas bandas formaron parte de un territorio áspero y creativo que crecía al margen de los circuitos comerciales y convirtió el ruido en una forma de identidad.
En 1985, tras cerrar su etapa con Shit S.A., se unió a Pitu Moregó, Quique Gallart, Jordi Ramiro, Roger Geli y Pep Castells para levantar Skatalà. La formación nació cuando el ska todavía era una rareza para buena parte del público local y terminó convirtiéndose en una referencia decisiva para varias generaciones de músicos y seguidores en Cataluña.
Su papel en Skatalà fue más allá de la guitarra. Pugés participó en la construcción del nombre de la banda y en el lenguaje de un proyecto que mezcló ritmos jamaicanos, energía punk y un imaginario urbano propio. Esa combinación convirtió a Skatalà en una pieza reconocible de la música barcelonesa de finales de los ochenta y principios de los noventa.
Los primeros conciertos de Skatalà llegaron en 1985, aunque la primera maqueta apareció en 1987 con el título Fent d’aquí. Aquel material acabó abriendo el camino hacia el primer disco del grupo, editado en 1991. La demora entre los escenarios y la grabación revela el carácter artesanal de una banda que se hizo fuerte antes en directo que en los despachos.
Pugés compuso letra y música de Bolingas, uno de los temas más populares vinculados a Skatalà. También intervino de forma relevante en piezas de aquella primera etapa, como Fem d’aquí, Intro, Killer, Suant la panxa, Boski y Embolingats. No fue una presencia decorativa: su aportación quedó incrustada en canciones que siguieron circulando mucho después de su salida del grupo.
La importancia de su trabajo también alcanzó el segundo álbum de la formación, Borinot borinot, publicado en 1993. Aunque Pugés dejó Skatalà antes de que ese disco tomara forma definitiva, su huella permaneció en composiciones como De Jamaica a Roma via Budapest, Skandol dub, Reggae’n’ska y Ranking roure, piezas que prolongaron el carácter mestizo y viajero del proyecto.
Su salida de Skatalà se produjo en marzo de 1993. La separación no borró el lugar que había ocupado en la historia del grupo, porque su nombre quedó unido a la etapa fundacional y a un repertorio que definió una manera concreta de entender el ska en Cataluña. En esa música convivían el humor, la crítica, el desorden y la voluntad de mirar más allá de las fronteras inmediatas.
Antes de convertirse en un nombre asociado al ska, Pugés había sido testigo y participante del despegue punk de Barcelona desde finales de los años setenta. Aquel movimiento no era homogéneo: reunía formaciones pequeñas, salas precarias y músicos que alternaban instrumentos y proyectos. Él recorrió esa red antes de encontrar en Skatalà un espacio con mayor continuidad y alcance.
La gravedad de la enfermedad que acabó con su vida había marcado las últimas semanas. El comunicado de la banda trasladó el dolor de familiares, amistades y personas que lo conocieron durante décadas, sin convertir la despedida en una simple nota biográfica. La muerte de Pugés recuperó de golpe la memoria de un músico que pertenecía a una generación acostumbrada a trabajar lejos de los focos.
El legado de Skatalà permanece ligado a una época en la que el ska se cruzó con el punk, el reggae y la cultura de barrio para crear una voz propia. Pugés estuvo en ese origen y ayudó a fijar una identidad sonora que después continuó en discos, conciertos y reencuentros. Su recorrido explica por qué la pérdida no se limita a una banda, sino que alcanza a una parte de la historia musical de Barcelona.
Las canciones que ayudó a escribir seguirán siendo la forma más directa de volver a su presencia. En ellas persisten los ritmos rápidos, los coros y una mirada que no encajaba en los moldes convencionales. Para quienes lo escucharon desde los inicios, la noticia tiene el peso de una puerta que se cierra; para quienes llegan ahora, deja un mapa de grupos y sonidos que merece ser recorrido.
Con la muerte de Josep Manel Pugés desaparece un músico que estuvo allí cuando el punk barcelonés buscaba lenguaje y cuando el ska catalán encontró una de sus primeras voces. Su historia no cabe solo en una discografía: está en las bandas que cruzó, en los compañeros que lo recuerdan y en una ciudad cuyo ruido cultural conserva todavía el eco de aquella primera sacudida.






