Muere Richard O’Sullivan, el rostro de ‘Un hombre en casa’, a los 82 años

Richard O’Sullivan, uno de los rostros más reconocibles de la comedia británica de los años setenta, murió el viernes 4 de septiembre a los 82 años. Su fallecimiento cierra la historia de un actor que durante décadas llevó a millones de hogares el gesto ligero y la precisión de la sitcom.
El intérprete falleció de forma pacífica acompañado por sus familiares en Brinsworth House, residencia de la Royal Variety Charity situada en Twickenham, al oeste de Londres. Había vivido allí durante los últimos 23 años, después de que los problemas de salud lo apartaran de la vida pública.
Su hijo James lo recordó como un hombre tan divertido y encantador fuera de cámara como ante el público. El mensaje familiar dibuja una despedida íntima para quien construyó su fama con personajes cálidos, nerviosos y capaces de convertir un enredo doméstico en un acontecimiento televisivo.
O’Sullivan quedó unido para siempre a Robin Tripp, el joven que compartía piso con dos mujeres en la comedia ‘Un hombre en casa’. La serie se emitió entre 1973 y 1976 y convirtió una convivencia entonces provocadora en una fórmula popular, sostenida por malentendidos y humor cotidiano.
El personaje continuó en ‘El nido de Robin’, estrenada en 1977, cuando Robin iniciaba una nueva etapa junto a Vicky Nicholls. Aquella continuación mantuvo a O’Sullivan en el centro de la pantalla hasta 1981 y reforzó su condición de estrella de la televisión británica.
La popularidad de aquellas producciones cruzó fronteras y encontró también público en España, donde sus títulos quedaron asociados a una época concreta de la programación. Para muchos espectadores, su rostro quedó fijado al optimismo de una televisión construida con decorados modestos, diálogos rápidos y personajes cercanos.
Pero su trayectoria no empezó con Robin Tripp. Nacido en Chiswick el 7 de mayo de 1944, O’Sullivan trabajó desde niño y debutó en el cine con apenas ocho años en ‘The Yellow Balloon’. Aquella temprana entrada en el oficio anticipó una carrera mucho más amplia que sus éxitos más recordados.
Durante los años sesenta y setenta acumuló papeles en televisión y teatro antes de consolidarse como protagonista. También apareció en las comedias ‘Doctor at Large’ y ‘Doctor in Charge’, donde dio vida al doctor Lawrence Bingham y afianzó un registro que combinaba torpeza, ritmo y una notable presencia escénica.
Otro de sus papeles populares fue el protagonista de ‘Dick Turpin’, serie de aventuras de época en la que se alejó del apartamento y los equívocos de la sitcom. Esa versatilidad explica que su figura no quedara encerrada del todo en un único personaje, aunque Robin Tripp acabara imponiéndose en la memoria colectiva.
La última parte de su carrera fue más irregular. En 1991 participó en la comedia ‘Trouble in Mind’, y poco después sus dificultades físicas y anímicas redujeron sus apariciones. En 2003 sufrió un ictus y se trasladó a Brinsworth House, una residencia destinada a profesionales retirados del espectáculo.
Allí permaneció durante más de dos décadas, lejos del foco que había ocupado con naturalidad en sus años de mayor éxito. La distancia de los platós no borró la huella de sus interpretaciones: generaciones de espectadores siguieron reconociendo en él una manera muy particular de sostener la comedia sin estridencias.
La noticia de su muerte devuelve a primer plano una televisión británica que se atrevía a discutir costumbres sociales mediante situaciones aparentemente pequeñas. ‘Un hombre en casa’ usaba la convivencia de Robin con Chrissy y Jo para tensar prejuicios de la época, siempre desde la ligereza y el absurdo.
Su legado se mide menos por premios que por la persistencia de unas escenas y unos personajes que no han abandonado del todo la conversación popular. O’Sullivan dominaba el silencio incómodo, la reacción tardía y el movimiento preciso, recursos que convertían cada conflicto doméstico en una pequeña tormenta cómica.
Con su muerte desaparece un actor ligado a la edad dorada de las comedias de situación británicas. Quedan Robin Tripp, sus aventuras posteriores y una carrera iniciada en la infancia que atravesó cine, teatro y televisión hasta dejar un recuerdo sereno, pero difícil de reemplazar, en varias generaciones de espectadores.






