Ratas y cucarachas en un centro sanitario de Valencia: la denuncia que llega en mitad de las obras

En el Punto de Atención Sanitaria de la avenida del Cid, en Valencia, la rutina asistencial continúa bajo una sombra incómoda: trabajadores y sindicatos denuncian la presencia de ratas y cucarachas mientras el edificio sigue en obras. El centro no ha cerrado y la actividad sanitaria convive con una reforma destinada a transformarlo en un servicio de urgencias de 24 horas.
La denuncia sitúa el foco en un problema que no se limita a una aparición aislada. Los representantes de los trabajadores sostienen que los roedores y los insectos han sido vistos en distintas dependencias y que las actuaciones realizadas hasta ahora no han conseguido erradicar la situación. La alarma alcanza tanto a quienes acuden a consulta como a quienes cubren los turnos del centro.
El edificio está siendo adaptado para convertirse en un Centro de Atención de Urgencias, una transformación que debía ampliar su capacidad asistencial. Pero el levantamiento de falsos techos y otras intervenciones de obra han coincidido con el repunte denunciado. Los sindicatos vinculan ese movimiento en la estructura con la aparición de animales por huecos, desagües y zonas antes ocultas.
CSIF afirma que el punto sanitario puede atender a cerca de 200 pacientes diarios y reclama un control integral y continuado de plagas. La organización sostiene que hubo una desratización reciente, pero advierte de que las cucarachas siguen apareciendo. En un lugar de asistencia sanitaria, esa persistencia convierte cada nueva incidencia en un motivo de inquietud para el personal.
La Conselleria de Sanidad rechaza que exista una plaga consolidada en el centro, aunque reconoce que los trabajos de reforma pueden haber favorecido de forma puntual la salida de roedores. Su explicación apunta a posibles accesos descubiertos al abrir falsos techos y elementos estructurales. También asegura que se revisaron, limpiaron y sellaron puntos detectados durante agosto.
Esa versión no ha tranquilizado a las organizaciones sindicales. UGT considera que las medidas aplicadas han sido insuficientes y presentó una denuncia ante la Inspección de Centros Sanitarios el 28 de agosto. El procedimiento deja ahora la situación bajo examen administrativo, mientras los trabajadores esperan que se determine si las condiciones exigen nuevas actuaciones o medidas más severas.
El relato de los empleados incluye además problemas que agravan el malestar dentro del inmueble. CSIF denuncia que el área de descanso tiene unos once metros cuadrados y describe falta de espacio, taquillas y ropa de cama. La tensión no procede únicamente de los animales denunciados: se acumula en una instalación que sigue funcionando mientras cambia por dentro.
Las guardias nocturnas concentran una parte especialmente delicada de las quejas. UGT trasladó que el personal teme nuevas apariciones en las zonas de trabajo y descanso, y que existen imágenes tomadas en las instalaciones. La escena descrita por los representantes sindicales dibuja un centro donde la vigilancia sanitaria se mezcla con la preocupación por lo que pueda cruzar un pasillo o caer desde un techo abierto.
Las deficiencias denunciadas también incluyen la organización futura del servicio. CSIF advierte de que la clínica de enfermería y la sala de observación quedarían en extremos opuestos tras la reforma. Con dos profesionales de enfermería en el turno nocturno, la salida de uno para una urgencia domiciliaria podría obligar al otro a abandonar temporalmente la observación de pacientes o interrumpir curas.
La petición sindical no se limita a desinsectar o desratizar una vez más. Reclama refuerzo de plantilla, mejora de vestuarios y zonas de descanso, dotación de lencería y una revisión del diseño de los espacios asistenciales. La advertencia es clara: si las carencias se incorporan al final de la obra, el nuevo centro podría abrir sus puertas arrastrando problemas que ya han sido señalados.
El caso ha saltado también al debate político valenciano. Representantes de la oposición han pedido explicaciones a la Generalitat y al Ayuntamiento, mientras la administración sanitaria defiende que se están ejecutando tareas de mantenimiento y seguimiento. Entre ambas versiones permanece un dato incontestable: el centro sigue prestando atención mientras la denuncia espera una respuesta formal.
La diferencia entre una aparición puntual y un problema persistente será una de las claves de la inspección solicitada. Los sindicatos hablan de una convivencia continuada con roedores e insectos; la Conselleria sostiene que se trató de incidencias favorecidas temporalmente por la obra y que los accesos fueron sellados. La resolución deberá aclarar si las medidas actuales bastan para garantizar condiciones adecuadas.
La reforma del PAS de la avenida del Cid nació con la promesa de reforzar la atención urgente en Valencia. Sin embargo, la denuncia ha colocado sobre la mesa una contradicción difícil de ignorar: la modernización proyectada avanza mientras quienes trabajan dentro describen carencias materiales y problemas de salubridad. La obra continúa, pero también continúa la exigencia de respuestas.
Por ahora, el centro mantiene su actividad y la denuncia de UGT sigue pendiente de valoración por la Inspección de Centros Sanitarios. Sanidad asegura que mantiene el seguimiento de las instalaciones y que ha intervenido sobre los posibles accesos. El desenlace dependerá de si esas actuaciones cierran realmente el problema o si la reforma deja al descubierto una crisis que llevaba tiempo creciendo dentro del edificio.






