Sánchez responde a Abascal en el Congreso: «Seré un perro, pero no tengo amo»

El Congreso volvió a encenderse este miércoles en la primera sesión de control del nuevo curso político. La crisis de Ceuta atravesó el hemiciclo y convirtió el intercambio entre Pedro Sánchez y Santiago Abascal en uno de los momentos más tensos de la jornada.
Abascal preguntó al presidente si estaba siendo chantajeado por Marruecos a causa de información sobre presuntos casos de corrupción que afectarían a su familia. El líder de Vox presentó esa sospecha como explicación de la actuación del Gobierno ante la crisis fronteriza.
La acusación fue más allá de la gestión inmediata de Ceuta. Abascal sostuvo que España no podía actuar como un protectorado marroquí y reclamó una respuesta política y judicial contra lo que definió como una cesión ante Rabat.
Sánchez rechazó de plano esa tesis y afirmó que el Ejecutivo no acepta el chantaje de ningún partido, de ningún país ni de ningún poder. Insistió en que su Gobierno no tiene nada que ocultar y negó estar sometido a presiones externas.
El presidente reservó para la réplica una frase que atravesó la sesión: «A diferencia de usted, yo seré un perro, pero no tengo amo». Con ella respondió a la imagen de dependencia que Abascal había tratado de colocar sobre el Gobierno.
Sánchez reprochó al líder de Vox que hablara de una correa al cuello cuando, a su juicio, esa dependencia se aprecia en las posiciones que mantiene ante Estados Unidos e Israel. La discusión dejó atrás los matices y se instaló en el terreno de las descalificaciones directas.
El choque se produjo con la crisis de Ceuta como telón de fondo. La entrada masiva registrada a finales de julio y la relación con Marruecos siguen alimentando una batalla política que llega ahora a cada intervención parlamentaria relevante.
Antes de ese duelo, Alberto Núñez Feijóo había cuestionado la libertad política de Sánchez frente a Rabat. El líder del PP enlazó la situación de Ceuta con asuntos como la educación, la vivienda, la sanidad y los procedimientos judiciales que rodean al PSOE.
Sánchez respondió a Feijóo que mezclaba materias distintas y recordó que varias de las competencias citadas corresponden a las comunidades autónomas. En educación, defendió el aumento de la inversión estatal y pidió apoyo para iniciativas legislativas pendientes.
La Ley de Nietos también entró en el enfrentamiento. Feijóo reprochó al Ejecutivo su atención a ese asunto después del dictamen del Tribunal Supremo, mientras Sánchez reivindicó que el objetivo es evitar ciudadanos de primera y de segunda categoría.
El presidente aprovechó la sesión para afirmar que las elecciones generales se celebrarán en 2027 y aseguró que volverá a ganar. La respuesta llegó después de que Feijóo advirtiera de que el Gobierno terminaría pagando políticamente su gestión de la crisis.
Abascal planteó la posibilidad de activar el artículo 102 de la Constitución para llevar al presidente a los tribunales por una supuesta traición. Ninguna prueba fue expuesta durante el intercambio que acreditara el presunto chantaje atribuido a Marruecos.
La sesión mostró que Ceuta ya no funciona solo como una crisis territorial o migratoria. Se ha convertido en un eje de confrontación sobre soberanía, seguridad, relaciones exteriores y la estabilidad del Gobierno en el inicio del curso parlamentario.
La frase de Sánchez quedó como el golpe más visible de una mañana dominada por acusaciones graves y respuestas cerradas. Tras el ruido del hemiciclo, permanece el conflicto de Ceuta y una disputa política que promete seguir creciendo en cada pleno.






