Un policía de Málaga localiza en Bélgica al menor fugado por el asesinato de Fuengirola

La investigación por el asesinato de un joven neerlandés en Fuengirola volvió a activarse lejos de la Costa del Sol. Un agente de la Policía Nacional de Málaga, que había trabajado en el caso, reconoció en Gante al menor que había abandonado España tras quedar en libertad.
El encuentro no se produjo en un operativo ni en una comisaría. El investigador estaba de vacaciones con su familia cuando distinguió al adolescente entre un grupo de jóvenes que caminaba por el centro de la ciudad belga. Sabía que se trataba del mismo rostro al que habían seguido durante meses.
El menor había sido detenido por primera vez por su presunta participación en el tiroteo de diciembre de 2024, cometido junto a un club de cannabis de Fuengirola. La víctima, de 25 años, recibió numerosos disparos y la investigación apuntó a un posible error en la elección del objetivo.
Tras aquella primera detención, el adolescente fue trasladado a España e internado de forma cautelar en un centro de menores. Al agotarse el plazo legal de esa medida mientras continuaba la instrucción, quedó en libertad con la obligación de permanecer en el país y atender los requerimientos de la Fiscalía.
Ese control no evitó la fuga. El joven salió de España y los investigadores perdieron su rastro, pese a que la causa seguía abierta y el asesinato había requerido cooperación policial en varios países. La ausencia de una orden operativa impedía detenerlo de inmediato al localizarlo en Bélgica.
El agente que lo reconoció en Gante no actuó por su cuenta contra él. Lo siguió a distancia prudente, tomó imágenes y reunió datos sobre el recorrido que hacía con sus acompañantes. Cada detalle podía ser decisivo para convertir una coincidencia inesperada en una localización verificable.
La información llegó a los compañeros de la Udyco-Costa del Sol. Al contrastarla, comprobaron que un tribunal de Países Bajos había emitido en fechas próximas una Orden Europea de Detención y Entrega contra el menor, un instrumento que permitía ya activar la cooperación transfronteriza.
Con esa orden disponible, las autoridades españolas compartieron los datos reunidos en Gante con sus homólogos belgas y neerlandeses. Las imágenes, los horarios y los puntos por los que había pasado el adolescente redujeron el margen de incertidumbre que había dejado la fuga.
La segunda detención se produjo dos días después de aquel reconocimiento casual. El menor quedó a disposición de las autoridades judiciales de Países Bajos, que deben tramitar el procedimiento derivado de la orden europea y asumir la continuación de las actuaciones relacionadas con el crimen.
El asesinato que originó la causa ocurrió durante la madrugada del 7 de diciembre de 2024. La investigación sitúa al presunto autor material en Fuengirola con un fusil de asalto y sostiene que, después de disparar, huyó de la zona antes de abandonar España junto a otros implicados.
La operación identificó una estructura con conexiones en España, Bélgica y Países Bajos. La víctima y varios de los investigados eran neerlandeses, circunstancia que explica el peso de la cooperación internacional y el interés de las autoridades de ese país en reunir el procedimiento judicial.
La localización en Bélgica no cambia el carácter presunto de las acusaciones ni anticipa una condena. Sí evita que el expediente quede suspendido por la desaparición del menor y devuelve a los tribunales la posibilidad de decidir sobre los hechos, las responsabilidades y el lugar donde debe celebrarse el proceso.
El episodio deja una imagen incómoda: un investigador fuera de servicio, en una ciudad extranjera, reconoce a un sospechoso al que no podía detener todavía. La respuesta no dependió de un gesto aislado, sino de que esa observación pudiera encajar después con una orden judicial europea activa.
Para la familia de la víctima, la segunda captura devuelve movimiento a una causa marcada por la violencia y la fuga. Para los investigadores, cierra al menos una parte del vacío abierto tras la salida del menor de España: su paradero ya no es una incógnita y el procedimiento vuelve a avanzar.






