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Daniel Sancho pidió 100.000 euros a su madre para intentar salir de prisión en Tailandia

Un audio difundido ahora devuelve a Daniel Sancho al centro de una conversación que transcurrió lejos de los focos, entre los muros de una prisión de máxima seguridad en Tailandia. La llamada, fechada el 4 de octubre de 2025, recoge una petición urgente a su madre: empezar a mover una suma de 100.000 euros.

La voz del condenado aparece quebrada en varios momentos de la conversación. No habla de una ayuda menor ni de una gestión rutinaria, sino de un dinero que presenta como la llave para alterar su encierro. La petición queda atravesada por la ansiedad, la insistencia y la promesa de una salida inmediata.

Sancho sostenía que esa cantidad podía abrirle la puerta a una libertad bajo fianza. Para hacerlo, planteaba una operación vinculada a la compra de un terreno en Tailandia, una fórmula que, en su relato, permitiría poner en marcha contactos capaces de modificar el rumbo de su situación judicial.

La conversación no acredita que esos contactos existieran ni que tuvieran capacidad real para intervenir en la Justicia tailandesa. Lo que sí deja expuesto es el modo en que él imaginaba esa maniobra: evitar un reparto ordinario y conseguir que el caso quedara en manos de personas de confianza.

Silvia Bronchalo escucha la propuesta con temor y dudas. Pregunta por la legalidad de la operación, por el destino de unos ahorros reunidos durante años y por las garantías de no perderlos. Frente a esa cautela, su hijo insiste una y otra vez en una sola exigencia: que confíe en él.

El dinero no aparece aislado del resto de la llamada. Sancho vincula la operación a un viaje de su madre a Tailandia y a una gestión que debía hacerse con discreción. La urgencia se vuelve asfixiante cuando describe el plan como una oportunidad que no podía dejar escapar desde la cárcel.

También habla de las condiciones que atravesaba dentro del penal de Surat Thani. Explica que prefería permanecer aislado antes que convivir con el resto de internos, y transforma esa experiencia en parte de la presión emocional que sostiene toda la conversación con su madre.

En un momento de la grabación, cuestiona que esté preso en Tailandia y sostiene que debería cumplir condena en España. La frase condensa su rechazo al encierro y al entorno que lo rodea, aunque su situación penitenciaria depende de una condena dictada por los tribunales tailandeses.

La fecha del 15 de noviembre adquiere un peso especial en su discurso. Sancho la plantea como el límite para un posible reencuentro y recuerda que coincide con el cumpleaños de su madre. Esa coincidencia se convierte en un argumento emocional para reforzar la petición de ayuda económica.

La promesa de estar fuera para entonces se formula como una certeza, no como una posibilidad remota. Sin embargo, la conversación pertenece a octubre de 2025 y esa salida no se produjo. El contraste entre la seguridad de aquellas palabras y la realidad posterior endurece el tono del audio.

Daniel Sancho cumple cadena perpetua por el asesinato de Edwin Arrieta, cometido en 2023 en la isla de Koh Phangan. La condena situó el caso en una etapa distinta, marcada por los recursos de la defensa y por una atención pública que nunca desapareció del todo.

A finales de septiembre de 2026, el Tribunal de Apelación tailandés rechazó el recurso que buscaba repetir el juicio y presentar nuevos testigos. Ese revés judicial mantiene a Sancho en prisión mientras aún conserva la posibilidad de recurrir ante el Tribunal Supremo del país.

El audio añade una dimensión incómoda a ese recorrido: la de un hombre encerrado que pide dinero a su madre y le atribuye el poder de cambiar su destino. Bronchalo responde desde la impotencia, consciente de que una decisión económica de ese tamaño podía arrastrar a toda la familia.

La grabación no prueba por sí sola que existiera una red capaz de influir en jueces ni que el plan fuese viable. Pero deja una escena tensa y reveladora: una llamada atravesada por el miedo, una cifra concreta sobre la mesa y una libertad prometida que no llegó.

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