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Disturbios en Bilbao tras el acto suspendido de Vito Quiles: una veintena de detenidos

El acto de Vito Quiles quedó suspendido, pero Bilbao terminó entre coches incendiados, contenedores en llamas y detenciones. El balance comunicado por el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, la noche del 26 de octubre era de al menos una veintena de arrestados.

La tensión había empezado a acumularse en el entorno de la Universidad de Deusto, donde centenares de personas acudieron a protestar contra la convocatoria. La universidad cerró sus instalaciones de forma preventiva y la Ertzaintza desplegó un amplio dispositivo para proteger la zona.

Dos marchas confluyeron frente al campus. Una había partido pasadas las cinco de la tarde de la plaza de San Pedro, en el barrio de Deusto, con más de un millar de estudiantes, banderas de Euskadi y consignas contra el fascismo y contra la presencia de Quiles.

La segunda concentración se había convocado con un lema que reclamaba unidad de clase frente al fascismo. Jone Sarrionandia Ibarra, portavoz de los convocantes, presentó la movilización como un rechazo al acto de Quiles y una llamada a organizarse frente a la extrema derecha.

Quiles anunció en sus redes que cancelaba la charla después de hablar con el responsable del dispositivo de la Ertzaintza. Afirmó que le habían advertido de un riesgo muy elevado de altercados y vinculó su decisión a la seguridad de quienes tenían previsto acudir.

En su explicación, Quiles defendió la libertad de expresión y sostuvo que debía proteger la integridad de los jóvenes que iban a escucharlo. También anunció su intención de regresar a Bilbao, aunque el encuentro previsto para aquella tarde ya había quedado suspendido.

El anuncio de la cancelación fue recibido con aplausos entre los concentrados y parte de los manifestantes empezó a disolverse hacia las seis y media. La retirada de asistentes no evitó los disturbios posteriores: la protesta y los episodios violentos tuvieron recorridos distintos.

Los incendios alcanzaron al menos a media docena de coches y a varios contenedores. La presencia de vehículos ardiendo obligó a intervenir a los servicios de emergencia, mientras los agentes trataban de dispersar a los grupos que participaban en los altercados.

Entre los participantes en los disturbios había personas vestidas de negro y con capuchas. Se lanzaron petardos y cohetes durante los incidentes, en una zona donde el dispositivo policial había comenzado a reducirse tras conocerse la suspensión de la convocatoria.

Zupiria describió también destrozos en mobiliario urbano y un ataque contra una motocicleta de la Policía Municipal. El consejero sostuvo que los altercados estaban preparados; esa fue su valoración de la jornada, sin identificar en sus declaraciones a una organización responsable.

La violencia se desplazó desde el entorno universitario y las cercanías de la comisaría hacia otras zonas. El titular de Seguridad informó de saqueos en comercios familiares de Indautxu y anunció que habría que evaluar los daños y la respuesta a los afectados.

Entre los arrestados había numerosos menores de edad, explicó Zupiria, sin concretar cuántos. El balance de una veintena de detenciones seguía siendo provisional: no permitía atribuir a cada detenido los incendios, los saqueos o los ataques descritos durante aquella noche.

El lehendakari Imanol Pradales condenó la violencia y distinguió a quienes protestaron pacíficamente de los grupos que provocaron los incidentes. El alcalde Juan Mari Aburto rechazó los ataques, mientras EH Bildu expresó su solidaridad con la población afectada.

El sindicato policial ErNE exigió explicaciones sobre la reducción del dispositivo y cuestionó la rapidez con la que empezó a desmontarse. Su advertencia apuntó al fallo que reclamaba esclarecer: la cancelación de la charla no había hecho desaparecer el riesgo en las calles.

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