El incendio de un AVE en Ricla deja la línea Madrid-Barcelona en vía única tras horas de corte

La alta velocidad entre Madrid y Barcelona volvió a moverse de forma paulatina la noche del 12 de octubre, pero el regreso no fue inmediato ni limpio. Un incendio en un AVE detenido a la altura de Ricla, en Zaragoza, dejó el corredor reducido a una sola vía y mantuvo la amenaza de retrasos sobre miles de viajeros.
El tren había salido de Madrid Puerta de Atocha a las 14:27 con destino a Figueres. Poco después de las 16:00 se detectó fuego en la cabina de cola, una incidencia que obligó a activar el protocolo de seguridad y a detener por completo la circulación en ambos sentidos de una de las líneas más transitadas del país.
Las llamas afectaron a la cabeza tractora y a la zona más próxima del vagón contiguo. Los bomberos llegaron hasta el convoy cuando sus ocupantes ya habían sido desalojados, en una evacuación que evitó víctimas graves pero dejó a los pasajeros fuera del tren, pendientes de una solución en plena tarde festiva.
La cifra de personas evacuadas varió en las primeras horas de la incidencia. Los equipos de emergencia situaron el número en 380, mientras que la operadora comunicó una cifra inferior de viajeros trasladados a una zona segura. Esa diferencia no altera el alcance de una escena marcada por el corte súbito y la incertidumbre.
No se comunicaron heridos de gravedad. Una mujer fue atendida por mareos y también recibió asistencia una persona con movilidad reducida. La ausencia de daños personales graves no rebajó la tensión de una intervención desarrollada junto a una infraestructura ferroviaria que tuvo que quedar sin suministro eléctrico.
Para combatir el fuego fue necesario cortar la catenaria en el tramo afectado. El dispositivo desplazado desde los parques de La Almunia de Doña Godina y Calatayud trabajó con camiones autobomba y un camión nodriza, en un acceso complicado por un talud inclinado y de terreno suelto.
La extinción no cerró de inmediato la emergencia ferroviaria. Antes de permitir el paso de nuevos trenes fue necesaria una inspección de la infraestructura y la revisión de las condiciones de seguridad. Solo después de ese control se autorizó una recuperación gradual de la circulación entre Ricla y Plasencia de Jalón.
La reapertura se hace por vía única mientras continúa pendiente la retirada del tren afectado. Eso significa que el corredor recupera movimiento con capacidad limitada, alternando el paso de convoyes en un punto sensible y con una acumulación de demoras que puede prolongarse más allá de las horas del incendio.
El alcance del corte superó el convoy en el que apareció el fuego. La interrupción afectó a 33 trenes y a 12.979 viajeros, de acuerdo con el balance comunicado durante la noche. Las estaciones de la línea soportaron paradas, salidas anuladas y viajeros sin una previsión clara sobre la hora real de llegada.
En la estación de Delicias, en Zaragoza, se formaron esperas y filas entre quienes viajaban hacia Madrid o Barcelona. Las maletas quedaron detenidas con sus dueños en un punto intermedio de la jornada, mientras el problema técnico en Ricla convertía un trayecto de alta velocidad en una cadena de decisiones pendientes.
La incidencia también obligó a reorganizar la atención a los pasajeros. Se habilitaron cambios y devoluciones sin coste para los billetes afectados, y se buscó transporte alternativo para quienes habían quedado bloqueados. La respuesta logística empezó cuando el fuego ya estaba bajo control, pero la red seguía lejos de la normalidad.
El incendio se produjo en un tren con destino a Figueres, en el extremo noreste de la ruta, y obligó a paralizar durante horas una conexión que une dos grandes áreas metropolitanas. La distancia entre Ricla y los destinos finales dejó claro que un solo punto dañado puede extender su efecto por toda la red.
Las causas exactas del fuego no se habían precisado al conocerse la reapertura parcial. La prioridad inmediata fue apagar las llamas, proteger a los viajeros y comprobar que vía, catenaria y entorno podían volver a recibir trenes. La investigación sobre el origen de la avería queda como el siguiente frente de la incidencia.
La circulación recuperada no borra lo ocurrido: el paso seguirá condicionado por la vía única hasta que el convoy sea retirado y el tramo recupere toda su capacidad. Ricla queda así como el punto donde una tarde de viaje se detuvo de golpe y donde el regreso a la normalidad avanza, por ahora, con cautela.






