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España entra en cuenta atrás: las elecciones generales serán el 29 de noviembre

España ha entrado en tiempo de descuento. El Real Decreto 806/2026, firmado el 5 de octubre y publicado al día siguiente, disuelve el Congreso de los Diputados y el Senado elegidos en 2023. La decisión abre un proceso electoral acelerado y coloca la fecha decisiva a menos de dos meses de distancia.

La jornada de votación queda fijada para el domingo 29 de noviembre de 2026. Ese día se renovarán las dos Cámaras y los electores volverán a decidir la composición del Congreso y del Senado. La convocatoria no es una previsión ni una negociación pendiente: tiene forma legal y ya ha puesto el calendario en marcha.

La disolución alcanza a las Cortes surgidas de las elecciones del 23 de julio de 2023. Desde ahora, las Diputaciones Permanentes conservan las funciones que les corresponden hasta la constitución de las nuevas Cámaras. El corazón parlamentario queda suspendido mientras los partidos preparan listas, alianzas y una campaña comprimida.

El texto fija quince días exactos de campaña electoral. Comenzará a las cero horas del viernes 13 de noviembre y terminará a las veinticuatro horas del viernes 27. Entre ambas fechas, la disputa política saldrá a la calle con un margen estrecho para movilizar votantes y definir mensajes.

La víspera de las urnas, el 28 de noviembre, será jornada de reflexión. Después llegará el domingo electoral, con apertura de los colegios a las nueve de la mañana y cierre previsto a las ocho de la tarde. La noche del 29-N ofrecerá una primera fotografía del reparto de escaños, aunque el escrutinio oficial continuará después.

Las candidaturas deberán presentarse ante las juntas electorales entre el 21 y el 26 de octubre. Será el primer filtro visible de una carrera que obligará a cada formación a ordenar nombres y circunscripciones en pocos días. Cualquier incidencia en ese tramo puede alterar una lista antes de que la campaña siquiera haya empezado.

El voto por correo también queda sometido a una cuenta atrás estricta. La solicitud podrá realizarse hasta el 19 de noviembre, y el envío de la documentación tendrá como límite previsto el día 26. Para miles de personas, esos plazos determinarán si pueden participar sin acudir físicamente a su mesa electoral.

El 23 de noviembre será el último día para difundir encuestas antes de la prohibición legal de los cinco días previos a la votación. A partir de ahí, la campaña avanzará sin nuevos sondeos publicados en España. El silencio estadístico puede convertir los últimos mítines y debates en un territorio todavía más incierto.

La convocatoria respeta el plazo de 54 días previsto para unas elecciones anticipadas desde la publicación del decreto. La rapidez del proceso explica la tensión de cada fecha: no hay semanas de margen para corregir una estrategia fallida ni para dejar cerrada una candidatura a última hora. Cada movimiento llega con el reloj encima.

El Congreso tendrá que renovarse por completo, con 350 diputados repartidos entre las circunscripciones establecidas. El Senado también se someterá a las urnas, con la distribución territorial prevista en el decreto. La elección no decidirá solo quién gana una campaña: volverá a dibujar el mapa de apoyos para la próxima legislatura.

Tras la votación empezará una segunda fase menos visible, pero decisiva. Desde el 2 de diciembre, las juntas electorales realizarán el escrutinio general, revisarán resultados e incorporarán la documentación procedente del voto exterior. Las cifras de la noche electoral pueden cambiar en los márgenes donde un escaño separa a unos bloques de otros.

Las nuevas Cámaras tienen ya una fecha para reunirse: el 23 de diciembre, a las diez de la mañana. Ese día se constituirán el Congreso y el Senado resultantes del 29-N, se elegirán sus mesas y comenzará formalmente una legislatura nueva. El calendario deja la política a las puertas de Navidad, pero no resuelve qué mayoría saldrá de las urnas.

La investidura no tiene todavía día marcado. Una vez constituidas las Cortes, se abrirá la ronda de consultas y llegará la propuesta de una candidatura a la Presidencia del Gobierno. El desenlace dependerá de los escaños, de los pactos posibles y de la distancia real entre promesas de campaña y acuerdos parlamentarios.

Hasta entonces, la convocatoria transforma cada decisión en una cuenta atrás. Las Cortes ya han sido disueltas, las fechas son oficiales y el país se encamina hacia una votación que reorganizará el poder político antes de terminar el año. El 29 de noviembre no es una hipótesis: es el punto fijo alrededor del que ya gira toda la escena.

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