Evacúan un autobús en Ceuta tras usar gas pimienta durante el traslado de migrantes

Un autobús que trasladaba a personas migrantes hacia el Centro de Atención Temporal de Extranjeros, en Ceuta, tuvo que ser evacuado el 18 de octubre después de que uno de sus ocupantes utilizara un bote de gas pimienta dentro del vehículo. El trayecto quedó interrumpido en medio de una operación ya marcada por la tensión de los desalojos.
La incidencia ocurrió cuando el vehículo avanzaba hacia el CATE, el espacio habilitado para la identificación y primera atención de las personas trasladadas desde asentamientos de la ciudad. El aerosol se empleó en el interior del autobús y obligó a los responsables del dispositivo a reaccionar de inmediato para evitar una exposición mayor.
Los pasajeros abandonaron el vehículo afectado y fueron repartidos en otros autobuses para continuar el recorrido con seguridad. La evacuación no dejó daños personales entre los ocupantes ni entre el personal desplegado, según la información comunicada tras el incidente, aunque varias personas requirieron valoración por molestias.
La asistencia sanitaria se facilitó a quienes manifestaron irritación o solicitaron ayuda después del uso del espray. El episodio no paralizó el conjunto de la operación, pero convirtió durante unos minutos el interior del autobús en un espacio imposible de mantener abierto, con los pasajeros obligados a salir y esperar una nueva distribución.
La Policía Nacional abrió una investigación para aclarar las circunstancias del suceso. Una de las cuestiones centrales es identificar a la persona que facilitó el bote de gas pimienta al pasajero que lo utilizó, ya que la información disponible no precisa cómo llegó el aerosol al autobús ni cuál fue el motivo de su empleo.
El incidente se produjo durante un dispositivo especial desplegado en varias barriadas periféricas de Ceuta para localizar a las personas migrantes que aún permanecían en la calle. La jornada comenzó a primera hora en Los Rosales y continuó por otras zonas, entre ellas Benítez y el entorno industrial de El Tarajal.
Los traslados formaban parte de una operación dirigida a llevar a los ocupantes de distintos asentamientos hasta el CATE. Allí se realizan las labores de identificación y se determina la derivación posterior a otros recursos, dentro de un operativo que movilizó a agentes en varios puntos de la ciudad autónoma durante la misma jornada.
Fuentes de la Delegación del Gobierno señalaron que, salvo este episodio, el dispositivo transcurrió sin otros incidentes reseñables. Esa valoración contrasta con el momento concreto vivido dentro del autobús, donde el uso del aerosol obligó a detener la marcha prevista y a reorganizar el traslado de todos los pasajeros.
La evacuación se resolvió sin heridos, pero dejó abierta una investigación sobre la cadena que permitió introducir el espray en el vehículo. La atención se centra tanto en la persona que lo accionó como en quien pudo proporcionárselo, dos extremos que deberán aclararse antes de establecer responsabilidades por lo ocurrido.
El CATE era el destino de los autobuses que recogían a personas migrantes en distintos asentamientos. Desde allí, el procedimiento contempla su atención y la posible derivación a otros dispositivos habilitados, entre ellos el campamento de Loma Colmenar, o la opción de acogerse a un regreso voluntario a Marruecos, según el plan comunicado.
El despliegue policial se encuadraba en las actuaciones anunciadas para las barriadas periféricas y las naves del polígono industrial del Tarajal. La prioridad era localizar a quienes seguían en esos puntos y trasladarlos al centro temporal, una tarea que avanzó durante horas con controles, autobuses y presencia de unidades de intervención.
El uso de gas pimienta dentro de un espacio cerrado añade un riesgo inmediato incluso cuando no se registran lesiones. La irritación de ojos y vías respiratorias puede obligar a evacuar con rapidez, y eso fue lo que ocurrió en este caso: el vehículo quedó vacío, los pasajeros fueron asistidos si lo necesitaban y el recorrido se reorganizó.
No se han difundido por ahora detalles sobre la identidad del pasajero implicado ni sobre una eventual detención vinculada exclusivamente al aerosol. La investigación policial deberá determinar qué ocurrió antes del trayecto, cómo se introdujo el bote y si existió colaboración de otra persona para que llegara a manos de quien lo utilizó.
La operación continuó después del desalojo del autobús, pero la escena dejó una imagen precisa de la fragilidad del dispositivo: un gesto dentro de un vehículo bastó para cortar el traslado, activar asistencia y abrir una pesquisa. El episodio queda ahora en manos de la Policía Nacional, mientras los pasajeros ya reubicados siguieron su camino hacia el CATE.






