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Hallan muerto a Antoine de Massy, primo segundo de Alberto II de Mónaco, a los 29 años

Una ausencia en un almuerzo familiar precedió al hallazgo. Antoine de Massy, de 29 años y primo segundo del príncipe Alberto II de Mónaco, fue encontrado muerto el domingo 25 de octubre en un jardín del principado. Las circunstancias de su fallecimiento seguían sin aclararse al conocerse la noticia el lunes.

La preocupación llegó desde su propia familia. Un pariente acudió a la Seguridad Pública de Mónaco después de que el joven no se presentara a la comida del domingo. Esa ausencia llevó a poner su paradero en conocimiento de la policía y dio paso a las pesquisas.

El cuerpo apareció en una zona ajardinada junto al bulevar de Larvotto, detrás de Villa Sauber. El lugar del hallazgo quedaba así situado cerca de uno de los edificios culturales más conocidos del principado, aunque no se había explicado cómo había llegado Antoine hasta allí.

El lunes 26 de octubre se conoció también la detención de una persona en el marco de las primeras indagaciones. El dato abría otra incógnita: la información disponible no precisaba qué relación mantenía esa persona con el joven ni qué podía aportar sobre sus últimas horas.

Tampoco se había aclarado si la persona detenida estaba directamente relacionada con la muerte o si se trataba de un testigo. La detención, por sí sola, no permite atribuirle la responsabilidad del fallecimiento ni presentar lo ocurrido como un homicidio confirmado.

Antoine era hijo del barón Christian de Massy y de Cécile Gelabale. Su parentesco con la familia principesca procedía de su abuela, la princesa Antonieta, hermana mayor de Rainiero III. Por esa rama familiar era primo segundo del actual soberano, Alberto II.

La confirmación del duelo llegó el lunes desde el Principado. Alberto II y la princesa Charlène expresaron su tristeza por la muerte del joven en un comunicado que recordaba sus 29 años y su condición de nieto de la princesa Antonieta.

El mensaje de la pareja principesca trasladó sus condolencias a los familiares y a las personas cercanas a Antoine. La nota acompañaba a una familia golpeada por una muerte repentina y destacaba además un rasgo de su vida: el vínculo que mantenía con el tenis.

Ese deporte formaba parte de su historia desde la infancia. En una entrevista de 2012 había contado que su padre lo introdujo en el tenis cuando tenía tres años. Su relación con la pista había comenzado mucho antes de que su nombre quedara asociado a este hallazgo.

La afición lo llevó a trasladarse a Florida para entrenarse con intensidad mientras continuaba estudiando. Aquel paso situaba el tenis entre sus proyectos de juventud y explica el espacio que el deporte ocupó después en los recuerdos dedicados a él.

Entre sus aspiraciones había figurado representar a Mónaco en unos Juegos Olímpicos. Era un deseo que había expresado en su juventud; las informaciones sobre su fallecimiento lo recuperaban como parte de su trayectoria personal, sin señalar que lo hubiera cumplido.

La conexión familiar con ese deporte tenía también una figura destacada en su tía Elizabeth-Ann de Massy, que había dirigido el Monte-Carlo Country Club y la Federación Monegasca de Tenis. La afición de Antoine se inscribía en una tradición que iba más allá de su entrenamiento.

Al cierre de las primeras informaciones del 26 de octubre, el comunicado de condolencias no aportaba una explicación de las circunstancias del fallecimiento. El hallazgo del domingo y la detención conocida el lunes eran los hechos centrales de una investigación todavía abierta.

La secuencia conocida comenzaba con un sitio vacío en una comida familiar y terminaba en un jardín de Larvotto. Entre ambos momentos permanecían sin explicar las últimas horas de Antoine de Massy. El duelo de su familia ya era público; la causa de su muerte seguía sin conocerse.

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