Iznate: 40 intoxicados tras una boda y un hombre en la UCI

La celebración terminó convertida en una alarma sanitaria en Iznate, una localidad de la Axarquía malagueña. Una boda celebrada durante el fin de semana dejó a unas 40 personas afectadas por una toxiinfección alimentaria entre los aproximadamente 50 asistentes al banquete.
El episodio no quedó en malestar pasajero. Un hombre de 39 años, con patologías previas, fue ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Comarcal de la Axarquía después de sufrir un shock séptico, el cuadro más grave registrado entre los invitados.
La mayoría de las personas afectadas evoluciona favorablemente tras recibir atención sanitaria, pero el número de enfermos y la gravedad de uno de los casos obligaron a activar los protocolos de vigilancia. La investigación permanece abierta para determinar qué provocó el brote.
La Consejería andaluza de Sanidad ha iniciado actuaciones para esclarecer el origen de la toxiinfección. El recuento conocido sitúa en 40 los afectados y deja un único ingreso hospitalario, aunque no se descarta que la cifra pueda variar si aparecen más personas con síntomas.
Los primeros análisis disponibles han detectado un coprocultivo positivo por salmonela. Aún quedan cinco muestras pendientes de resultado, una parte esencial para conocer si existe un agente común y delimitar con precisión el alcance del problema surgido tras el enlace.
La investigación epidemiológica ya ha comenzado a reconstruir lo ocurrido en las mesas y en la cocina. Se ha entrevistado a 28 asistentes: 17 desarrollaron síntomas y 11 no los presentaron, una comparación que permite buscar qué alimentos compartieron quienes enfermaron.
Entre las hipótesis iniciales figura uno de los aperitivos servidos durante la celebración: un kebab de gambas acompañado de salsa. El dato procede de una mayor presencia de ese consumo entre los invitados enfermos, pero todavía no existe una confirmación de laboratorio sobre ese posible foco.
Los inspectores sanitarios visitaron el lugar donde se preparó la comida y recogieron muestras para su análisis. También deben completarse comprobaciones sobre la manipulación de alimentos y las condiciones del servicio, mientras se intenta separar una sospecha razonable de una causa demostrada.
La noche que debía reunir a familiares y amigos acabó dejando un rastro de vómitos, diarrea, náuseas, dolor abdominal y fiebre en parte de los asistentes. El contraste entre la fiesta y las consultas médicas posteriores explica la rapidez con la que se puso en marcha la alerta.
El caso de Iznate se produce apenas unos días después de otra intoxicación vinculada a una boda en Benalmádena. Aquella investigación confirmó la presencia de salmonela, aunque por ahora no hay datos que permitan establecer una relación entre ambos episodios ocurridos en la provincia.
En Iznate, la prioridad sigue siendo doble: atender la evolución clínica de los afectados y establecer el origen de la contaminación. La situación del hombre ingresado concentra la mayor preocupación, mientras el resto de enfermos continúa su recuperación fuera del hospital.
Una intoxicación colectiva exige reconstruir tiempos, platos y contactos sin adelantar conclusiones. Cada muestra pendiente y cada entrevista puede cambiar la lectura del brote, por lo que el aperitivo señalado continúa siendo solo una línea de trabajo dentro de una investigación más amplia.
La salmonela puede desencadenar cuadros intensos y, en personas con factores de riesgo, complicaciones que requieren vigilancia hospitalaria. Por eso el caso más grave ha elevado la tensión alrededor de un suceso que empezó en un banquete y acabó bajo seguimiento sanitario.
Mientras llegan los resultados definitivos, Iznate conserva la imagen de una celebración interrumpida por una cadena de enfermos. El origen exacto sigue sin resolverse, pero los 40 afectados y el ingreso en cuidados intensivos han convertido la boda en una investigación de salud pública.






