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María, de 28 años, sigue muy grave tras el accidente de Urda: su padre relata una noche de esperanza

María tiene 28 años y permanece ingresada muy grave en el hospital de Alcázar de San Juan tras el accidente ferroviario de Urda. Este jueves, 29 de octubre, su padre, Vicente, ha contado que la operación salió bien y que su hija pasó buena noche. La gravedad sigue ahí, junto a esa primera noticia de alivio.

Vicente sitúa el rescate de su hija en el vagón ocho del AVE. Lo cuenta como alguien que todavía intenta asimilar que haya sobrevivido al choque de los dos trenes ocurrido el miércoles en Toledo. Para él, encontrarla con vida fue el primer paso de una espera que ahora continúa en el hospital.

Las lesiones que describe el padre explican el temor con el que la familia afrontó el quirófano: María llegó con la pelvis y la cadera fracturadas. Vicente recuerda que los médicos les advirtieron de la dificultad de la intervención y de las pocas esperanzas que podían darles en aquel momento.

La joven tuvo que ser sometida a varias operaciones complicadas durante la jornada del miércoles, relata Vicente. Al hablar de aquellas horas, su padre vuelve al estado en el que ingresó su hija y a la incertidumbre que acompañó las intervenciones, antes de conocer su evolución durante la noche.

El jueves llegó un dato que la familia recibió con esperanza: María había pasado buena noche y no habían tenido que hacerle más transfusiones de sangre, explica su padre. Ese cambio es el que sostiene su alivio después de las advertencias que escuchó cuando la joven entró en el hospital.

El testimonio de Vicente convive con la espera de muchas otras familias. El balance sanitario recogido este jueves situaba en 53 a los pasajeros que seguían atendidos en hospitales de Castilla-La Mancha y en 56 a quienes ya habían recibido el alta. Son cifras de ese momento de la atención a los heridos.

Entre los pacientes de la región había 15 con pronóstico muy grave. Cuatro de los heridos clasificados en código rojo estaban evolucionando favorablemente. El parte dibujaba así una situación desigual, con algunos avances mientras persistía la preocupación por los pacientes de mayor gravedad.

La respuesta hospitalaria obligó a modificar la actividad habitual en Toledo. El Hospital Universitario suspendió el miércoles sus intervenciones quirúrgicas programadas para concentrar la atención en la emergencia ferroviaria, que dejó alrededor de dos centenares de heridos entre los pasajeros.

La asistencia también se extendió a Madrid, cuyos hospitales habían atendido a 104 pasajeros heridos en el accidente. La cifra corresponde al total de personas asistidas, mientras el seguimiento de quienes seguían hospitalizados continuaba en distintos centros de la red sanitaria madrileña.

Tres de esos pacientes permanecían en unidades de cuidados intensivos de Madrid: uno en el Hospital 12 de Octubre, otro en Getafe y otro en La Paz. La atención a los heridos más graves se repartía así entre varios hospitales mientras las familias aguardaban noticias de su evolución.

Durante la mañana del jueves, el herido que estaba en cuidados intensivos en el Hospital Infanta Sofía, en San Sebastián de los Reyes, salió de esa unidad. Era otro avance dentro del seguimiento sanitario del accidente, aunque salir de la UCI no equivale por sí solo a recibir el alta hospitalaria.

Felipe VI y Letizia acudieron este jueves al Hospital Universitario de Toledo para visitar a los afectados y acompañar a sus familiares. La visita se produjo al día siguiente de la colisión, cuando continuaban la atención a los heridos y la espera de quienes necesitaban saber cómo estaban sus allegados.

La consejera madrileña de Sanidad, Fátima Matute, trasladó su pésame a quienes habían perdido a un ser querido y ofreció ayuda para la recuperación de los heridos. También agradeció la entrega de los profesionales del Suma 112 que prestaron asistencia en el lugar del siniestro.

Para la familia de María, la noticia decisiva sigue siendo la evolución que Vicente relata tras las operaciones. Su hija ha superado una noche que temían y continúa ingresada muy grave en Alcázar de San Juan. La esperanza que expresa su padre nace de ese avance concreto, con la recuperación todavía pendiente.

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