La familia asumirá el cuidado de dos niñas tras el crimen de Valverde de Júcar

La tarde del 8 de octubre dejó una vivienda cerrada y un silencio que nadie conseguía atravesar en Valverde de Júcar, Cuenca. Dentro estaban una mujer de 37 años y su pareja; fuera, una familia empezó a entender que algo grave había ocurrido.
El padre de la mujer fue quien dio la voz de alarma después de no poder acceder al domicilio de la calle Mayorazgo. La llamada movilizó a los servicios de emergencia, a la Guardia Civil y a los bomberos del parque de Motilla del Palancar.
Cuando los equipos lograron entrar, encontraron los cuerpos sin vida de los dos miembros de la pareja con signos de violencia. Un facultativo desplazado al lugar certificó ambas muertes y se activó atención psicosocial para los familiares.
La investigación mantiene como hipótesis que el hombre habría matado a la mujer con un arma blanca antes de quitarse la vida. El caso permanece en investigación y la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género recaba datos para determinar su naturaleza.
La pareja estaba en trámites de separación y tenía dos hijas en común, de 6 y 14 años. Las niñas no se encontraban dentro de la vivienda en el momento en que se desencadenaron los hechos, una circunstancia que evitó que quedaran atrapadas en la escena.
Las menores quedaron inicialmente junto a sus abuelos maternos mientras se activaban los recursos de emergencia. Tras valorar su situación, la familia de la mujer asumirá su cuidado, con el acompañamiento de los servicios competentes para atender sus necesidades inmediatas.
El dato desplaza el foco hacia las dos niñas que han quedado sin su madre y sin su padre tras una sola tarde. El apoyo familiar abre una primera red de protección, pero no borra el impacto de una ruptura que alcanza de lleno a su vida cotidiana.
La mujer, de origen rumano y residente desde hacía años en la localidad, tenía 37 años. No constaban denuncias previas entre la pareja ni figuraba en el sistema VioGén, una ausencia administrativa que no reduce la gravedad de lo que se investiga.
El municipio, de poco más de mil habitantes, reaccionó con consternación ante la muerte de una vecina a la que conocían. El Ayuntamiento decretó luto oficial, suspendió los actos previstos para el fin de semana y convocó una concentración de repulsa.
La respuesta institucional llegó mientras los investigadores reconstruyen las últimas horas en el domicilio. Las autoridades han pedido prudencia hasta cerrar las diligencias, aunque los indicios conocidos sitúan el caso bajo el marco de un posible asesinato machista.
Las separaciones pueden convertirse en momentos de riesgo cuando existe violencia en la pareja, y este caso vuelve a colocar esa realidad en primer plano. La falta de denuncias previas no permite medir el dolor que pudo permanecer oculto antes de la tragedia.
En Valverde de Júcar, la noticia no termina en el cordón de una vivienda ni en el recuento de los fallecidos. Continúa en la casa de los abuelos, en las rutinas que deberán rehacerse y en la protección que necesitarán dos menores tras una pérdida devastadora.
Las personas que sufran violencia machista, así como su entorno, pueden pedir ayuda a través del 016, disponible de forma permanente. En una emergencia inmediata, los teléfonos 112, 091 y 062 permiten activar la respuesta de los servicios de seguridad y emergencia.
La investigación deberá aclarar cada extremo de lo ocurrido, pero ya hay una certeza irreversible: dos hermanas tendrán que crecer con la ausencia de su madre. La familia ha dado el primer paso para sostenerlas después de una noche que quebró a todo el pueblo.






