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Muere Daniel Cabañas, el maquinista de 31 años que se habilitaba para el AVE accidentado en Urda

Daniel Cabañas tenía 31 años y viajaba en la cabina del AVE que chocó en Urda, Toledo, el 28 de octubre. El vecino de Leganés murió mientras completaba su preparación para conducir en la línea Madrid-Andalucía.

A su lado iba Antonio Acedo, el maquinista titular, también fallecido. El tren de Renfe alcanzó a un convoy de Iryo detenido en la misma línea. Los dos trabajadores estaban en la cabina del AVE siniestrado.

La noticia de su muerte llegó después de una jornada de espera para su familia. Sus allegados habían acudido al centro de control de Atocha en busca de información sobre Daniel tras conocer el accidente.

En Leganés, su historia tenía raíces anteriores a Renfe. Había estudiado en el IES Pablo Neruda y procedía de una familia vinculada al ferrocarril. Su relación con los trenes incluía trabajos de mantenimiento antes de la conducción.

Antes de entrar en una cabina, trabajó como técnico de mantenimiento de instalaciones. Entre aquellas tareas estaban las escaleras mecánicas, las rampas y las puertas de embarque, durante un contrato de tres meses.

En 2015 pasó por los talleres madrileños de Santa Catalina. Allí participó en el mantenimiento correctivo de trenes de alta velocidad. Fue una etapa de cuatro meses dentro de una trayectoria que después continuaría sobre las vías.

El siguiente paso exigió otra formación. Entre 2018 y 2019 estudió en la escuela ferroviaria Low Cost Rail para convertirse en maquinista. La preparación abrió el camino hacia un puesto distinto al que había ocupado en mantenimiento.

En octubre de 2019 comenzó a trabajar como maquinista en Low Cost Rail. Permaneció en esa compañía hasta febrero de 2021, cuando se incorporó a Renfe. Ya contaba, por tanto, con experiencia profesional antes de su última habilitación.

Su entrada en Renfe lo llevó a Barcelona. En 2023 regresó a Madrid para trabajar en Cercanías, otra etapa de su recorrido como conductor. El cambio a la alta velocidad llegaría después, en marzo de 2026.

Desde ese mes estaba vinculado a los servicios comerciales de alta velocidad hacia el sur. Cuando ocurrió el choque, seguía habilitándose para la línea Madrid-Andalucía y viajaba acompañado por el maquinista titular.

En su actividad en LinkedIn también aparecían los trenes y las incorporaciones de otros trabajadores a Renfe. Daniel dejaba mensajes de felicitación a quienes anunciaban su llegada a la empresa, incluso sin conocerlos personalmente.

El 27 de octubre, la víspera del accidente, compartió información de Renfe sobre la renovación de su flota de alta velocidad. Un día después murió en el choque de Urda, en la línea para la que estaba completando su habilitación.

Salesianos Atocha, donde había cursado Formación Profesional, trasladó sus condolencias al conocer su fallecimiento. La comunidad educativa recordó a su antiguo alumno y expresó su pesar por las víctimas y sus familias.

La investigación del accidente continúa abierta. Daniel había pasado del mantenimiento a la conducción, de Barcelona a Cercanías y después a la alta velocidad. Ese recorrido terminó a los 31 años en la cabina del AVE de Urda.

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