Milán: muere un padre con demencia atado y amordazado; detienen a su hija

La llamada al 112 salió del mismo piso en el que Carlo Jacob, de 87 años, acababa de morir. Era el domingo 25 de octubre por la tarde, en Milán. Su hija Giovanna, de 56 años, pidió que acudieran deprisa y admitió que podía haber matado a su padre.
Los carabinieri entraron en una vivienda de la calle Don Giovanni Calabria y encontraron al anciano sin vida. Cerca del cuerpo había algodón, cinta adhesiva y ataduras. Los servicios de emergencia acudieron al domicilio, pero ya no pudieron salvarlo.
Carlo sufría una demencia grave y sus condiciones habían empeorado durante el último año. Su hija convivía con él y se ocupaba de su cuidado diario. Ante los investigadores, describió un agotamiento ligado a esa atención y a las crisis del anciano.
La mujer relató que su padre gritaba y se agitaba de forma continua. Las crisis se habían vuelto parte de la vida dentro del apartamento. En su declaración vinculó la decisión de inmovilizarlo y taparle la boca con el propósito de impedir que molestara a los vecinos.
El domicilio estaba en la primera planta de un edificio, en un piso de tres habitaciones de la zona de Cimiano. Los gritos se escuchaban fuera de la vivienda. Algunos vecinos habían preguntado a Giovanna por el estado de salud de su padre.
No constaban avisos previos ni intervenciones de las fuerzas del orden en esa casa. Las preguntas de los vecinos aparecen en el relato de lo ocurrido, pero fue la hija quien presentó el temor a causar molestias como explicación de sus actos.
Las ataduras no habrían sido una medida aislada de aquella tarde. Giovanna admitió que llevaba semanas sujetando a su padre a la cama y amordazándolo con una frecuencia casi diaria, coincidiendo con los episodios en los que gritaba y se agitaba.
Los objetos encontrados junto al cuerpo encajaban con esa admisión: algodón y cinta para mantenerle la boca tapada, y sujeciones para inmovilizarle las extremidades. El anciano dependía del cuidado de la misma persona que reconoció haberlo dejado así.
El domingo, después de otra crisis, Giovanna volvió a dejarlo inmovilizado y amordazado. Ella misma contó que salió de la habitación para hacer tareas domésticas en otra estancia del piso, mientras su padre permanecía sujeto a la cama.
Cuando regresó, descubrió que Carlo no reaccionaba. La reconstrucción inicial recoge un intento de liberarlo y auxiliarlo antes de llamar a emergencias. La petición de ayuda llegó entonces, junto con la admisión de que ella podía haber causado su muerte.
Durante el interrogatorio, la mujer reconoció las sujeciones, pero sostuvo que no pretendía matar a su padre. Esa fue su versión sobre la intención de sus actos. Los carabinieri la arrestaron con una acusación de homicidio agravado por el vínculo familiar.
Giovanna fue trasladada a la prisión de San Vittore. La Fiscalía había solicitado que se convalidara el arresto y ordenó una autopsia para contrastar la dinámica relatada. La causa de la muerte y la responsabilidad penal debían examinarse dentro de la investigación.
Antes del deterioro de su salud, Carlo había dedicado parte de su vida al cine. Originario de Udine, colaboró en el proyecto cultural FormaCinema y escribió sobre películas de ciencia ficción. La enfermedad había reducido después su autonomía de manera severa.
El caso conocido el 27 de octubre dejó una secuencia que la propia hija había descrito: semanas de ataduras, otra crisis, una salida de la habitación y el hallazgo de su padre muerto. La investigación quedó abierta tras el arresto de la mujer que lo cuidaba.






