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Muere Mireia Fernández, portera del FC Sant Quirze, a los 22 años

El fútbol catalán amaneció de luto tras conocerse la muerte de Mireia Fernández Redon, portera del FC Sant Quirze del Vallès. Tenía 22 años y formaba parte del primer equipo femenino de una entidad que ahora afronta una pérdida devastadora para su vestuario y su entorno.

La noticia se conoció en la noche del domingo 18 de octubre y se extendió durante la mañana siguiente entre clubes, compañeras y aficionados. La joven guardameta competía en la Primera División Catalana Femenina, una categoría en la que había defendido con regularidad la portería de su equipo.

La Federación Catalana de Fútbol confirmó el fallecimiento mediante un mensaje de duelo dirigido a la familia, las amistades y todos los miembros del club. El comunicado puso palabras a una conmoción que atravesó de inmediato el fútbol del Vallès y alcanzó a entidades de toda Cataluña.

El FC Sant Quirze del Vallès pierde a una jugadora integrada en la dinámica diaria del sénior femenino. Mireia era una de las porteras del conjunto y su ausencia golpea a un grupo que había iniciado la temporada compitiendo en el Grupo 1 de la Primera División Catalana.

La deportista había participado en los primeros encuentros del curso y había defendido la titularidad bajo palos. Su último partido se disputó el 10 de octubre frente a L’Estartit, una jornada que ahora queda marcada por una tristeza que rebasa por completo el resultado deportivo.

El equipo vallesano había arrancado la campaña con un buen rendimiento competitivo y se mantenía en la parte alta de su grupo. Esa normalidad reciente hace todavía más abrupta la noticia para quienes compartían entrenamientos, desplazamientos y partidos con la joven portera.

La despedida institucional fue acompañada por mensajes de apoyo llegados desde otros clubes catalanes. El CE Sabadell trasladó sus condolencias a los familiares y amigos, mientras diversas entidades deportivas expresaron cercanía con el Sant Quirze en unas horas especialmente dolorosas.

También hubo muestras de pésame desde equipos que compartían el mapa del fútbol femenino catalán. El alcance de esas reacciones retrata el lugar que ocupaba Mireia en una comunidad deportiva estrecha, donde los nombres de las jugadoras circulan cada semana de campo en campo.

No se han difundido detalles sobre las circunstancias de su fallecimiento. La información conocida se ha centrado en el anuncio de la muerte y en el acompañamiento a su círculo más cercano, un límite que debe preservarse ante el dolor de la familia y del club.

La dimensión de la noticia no se mide solo por su edad, sino por el vacío que deja en una plantilla amateur construida alrededor de vínculos cotidianos. En ese tipo de equipos, una portera no es únicamente una posición: es una presencia constante en cada entrenamiento y cada partido.

Las condolencias se dirigieron de forma expresa a la familia, a las amistades y a las compañeras de Mireia. Son ellas quienes deberán atravesar ahora los días más difíciles, mientras el club transforma el impacto inicial en un duelo compartido y necesariamente íntimo.

El fútbol femenino catalán ha reaccionado con mensajes sobrios, sin convertir la pérdida en espectáculo. La cadena de despedidas refleja una comunidad que reconoce la gravedad de lo ocurrido y que ha elegido acompañar desde el respeto a quienes conocieron a la joven deportista.

En Sant Quirze del Vallès queda la memoria de una jugadora de 22 años que defendió los colores de su club hasta hace apenas unos días. El calendario seguirá avanzando, pero para el equipo cada próxima convocatoria tendrá el peso de una ausencia imposible de ignorar.

La muerte de Mireia Fernández deja un silencio profundo en el vestuario y en las gradas de su entorno. Entre los mensajes de despedida permanece una certeza compartida: su familia, sus amistades y el FC Sant Quirze no atravesarán este duelo en soledad.

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