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Muere un motorista tras chocar con una cabra en la N-340 de Gualchos

La carretera N-340 volvió a convertirse en un escenario de muerte en la tarde del jueves. Un hombre de 51 años perdió la vida después de que la motocicleta en la que viajaba chocara contra una cabra a la altura de Gualchos, en la costa de Granada.

El siniestro ocurrió en el kilómetro 347, en sentido Gualchos, poco antes de las ocho de la tarde. A esa hora, un aviso alertó de que una moto había colisionado con un animal en un tramo donde la oscuridad y la velocidad convierten cualquier imprevisto en una amenaza inmediata.

La violencia del impacto resultó fatal para el conductor. El hombre murió en el lugar del accidente, dejando detrás una escena detenida entre el asfalto, la motocicleta y el animal que irrumpió en el trayecto sin margen para esquivarlo.

Junto a él viajaba una mujer de 60 años. Ella sobrevivió al choque, aunque resultó herida y tuvo que ser evacuada para recibir atención médica en el Hospital Santa Ana de Motril, donde quedó bajo valoración sanitaria tras una noche marcada por la urgencia.

Hasta el punto del accidente se movilizaron equipos sanitarios del 061, patrullas de la Guardia Civil de Tráfico y personal de Mantenimiento de la Vía. La respuesta activó el dispositivo habitual para auxiliar a las víctimas y recuperar la seguridad de la circulación.

La presencia de animales en carreteras interurbanas puede transformar unos segundos rutinarios en una situación imposible de controlar. En una motocicleta, la exposición es aún mayor: el conductor apenas cuenta con protección ante una colisión frontal o una caída repentina.

El choque se produjo en la comarca de la Costa Tropical, un territorio atravesado por vías que conectan municipios y zonas rurales. En esos recorridos, la convivencia entre tráfico, vegetación y fauna exige una atención constante incluso cuando el camino parece despejado.

La mujer trasladada al hospital era la única acompañante conocida en la motocicleta. No se han difundido más detalles sobre el alcance de sus lesiones, mientras el foco inmediato permanece en la muerte del hombre y en las circunstancias precisas del impacto.

La investigación deberá reconstruir cómo se produjo la colisión y qué ocurrió en los instantes previos. El punto exacto, la visibilidad, la trayectoria de la moto y la irrupción del animal forman parte de una secuencia que terminó de forma irreversible.

El estado de la cabra no ha trascendido. Ese dato queda al margen de la dimensión humana del accidente, pero refleja la naturaleza abrupta de un suceso en el que una presencia inesperada sobre el asfalto desencadenó consecuencias devastadoras.

La N-340 concentra desplazamientos de distinta naturaleza y atraviesa zonas donde el entorno no siempre queda separado de la calzada. Cada aviso por fauna en la vía recuerda que la conducción nocturna puede exigir una reacción que, en ocasiones, llega demasiado tarde.

Tras el accidente, el trabajo en el lugar se centró en atender a la herida, confirmar el fallecimiento y preservar las condiciones de seguridad en la carretera. La circulación tuvo que compartir espacio con un operativo desplegado ante un golpe que no dejó margen para la ayuda al conductor.

La muerte del motorista abre una nueva jornada de duelo en una carretera que muchas personas recorren a diario. Detrás de la cifra hay un trayecto interrumpido, una acompañante herida y una familia que recibe la noticia más dura tras una salida que no tuvo regreso.

El caso queda ahora bajo investigación para determinar todos los elementos del siniestro. Lo que permanece confirmado es el desenlace: una colisión con una cabra en la N-340, en Gualchos, acabó con la vida de un hombre de 51 años y dejó a una mujer hospitalizada.

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