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Natalia Hernández sigue desaparecida cuatro años después: el cadáver hallado en La Palma era de otra mujer

Casi cuatro años después de que Natalia Hernández Martínez aterrizara en La Palma, su paradero continúa siendo un vacío. La joven madrileña llegó a la isla el 24 de octubre de 2022 para empezar un trabajo, pero nunca alcanzó el hotel que la esperaba ni volvió a dar señales de vida.

La última imagen conocida la sitúa dentro del aeropuerto de La Palma, caminando sola por la terminal. Había viajado desde Tenerife y las cámaras registraron su paso por el edificio, pero no existe una reconstrucción concluyente de sus movimientos posteriores ni de la ruta que pudo seguir fuera del recinto.

Su equipaje quedó sin recoger. Esa maleta facturada, abandonada tras el vuelo, se convirtió en uno de los elementos más inquietantes del expediente porque Natalia tenía previsto incorporarse a un empleo en Fuencaliente y llevaba consigo pertenencias necesarias para iniciar esa nueva etapa.

La denuncia se formalizó diecisiete días después de la desaparición. Cuando comenzaron las primeras comprobaciones, ya había pasado un tiempo decisivo para fijar recorridos, localizar testimonios y conservar detalles que podían haber permitido ordenar las horas posteriores a su llegada a la isla.

La investigación exploró si Natalia pudo abandonar La Palma por aire o por mar y se difundió su imagen para buscar posibles avistamientos. Ninguna de esas vías permitió establecer un destino ni una comunicación posterior, y su última pista sigue vinculada a las cámaras interiores del aeropuerto.

Una de las mayores lagunas está fuera de la terminal. Las cámaras exteriores del aeródromo no funcionaban en aquellos días por problemas técnicos, de modo que no se pudo confirmar si Natalia salió del edificio, quién pudo verla después o si alguien la esperaba en las inmediaciones.

El caso acumuló hipótesis sin una respuesta verificable. La posibilidad de una marcha voluntaria fue cuestionada por personas que analizaron la desaparición, pero tampoco se ha confirmado un accidente ni la intervención de terceras personas. La falta de una secuencia completa mantiene abiertas las preguntas esenciales.

En diciembre de 2025, un cazador localizó un cadáver de mujer en avanzado estado de descomposición y momificación en el barranco de Los Pajaritos, en la parte alta de Velhoco. Por tratarse de un hallazgo en la misma isla, el descubrimiento reavivó durante meses la preocupación alrededor de Natalia.

El terreno obligó a movilizar efectivos para recuperar los restos en una zona aislada y de difícil acceso. La distancia entre aquel barranco y el aeropuerto permitió que surgieran comparaciones con la desaparición de 2022, aunque ese vínculo nunca llegó a convertirse por sí solo en una prueba.

La identificación posterior cerró esa posibilidad: los restos pertenecían a María Penélope S. A., vecina de La Palma de 53 años desaparecida desde octubre de 2025. El hallazgo correspondía, por tanto, a otra investigación y no aportó una respuesta sobre lo que ocurrió con Natalia Hernández.

Descartar que el cadáver fuera Natalia evitó una falsa certeza, pero devolvió el caso al mismo punto de partida. La joven continúa desaparecida y no hay un dato público que aclare qué sucedió entre su salida de las grabaciones interiores y las horas en que debía llegar a su nuevo trabajo.

El procedimiento judicial fue archivado provisionalmente ante la falta de indicios y avances relevantes. Entre las diligencias reclamadas figuraba la inspección de un aparcamiento subterráneo situado bajo las pistas del aeropuerto, un espacio de acceso restringido que se consideraba pendiente de explorar.

La alerta de búsqueda de Natalia sigue activa. Su descripción y la fecha de desaparición continúan difundidas para que cualquier información pueda llegar a las autoridades, mientras el paso de los años aumenta el peso de una ausencia que no ha podido explicarse con certeza.

La maleta que no recogió, una terminal sin imágenes exteriores y un cadáver que finalmente pertenecía a otra mujer forman una sucesión de puertas cerradas. Cuatro años después, el caso de Natalia Hernández permanece sin una respuesta definitiva y con la última pista detenida en el aeropuerto de La Palma.

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