Palencia: la lista elegida por el PSOE renuncia tras el cambio de Ferraz

La crisis que llevaba días respirándose dentro del socialismo palentino ha dado un salto brusco. La candidatura al Congreso respaldada por la militancia se ha deshecho antes de que arranque la campaña, dejando a la organización provincial ante una fractura abierta y visible.
Luis Ángel Marín Paredes y Alicia García Alonso comunicaron su renuncia irrevocable a ocupar los puestos que les correspondían en la lista para las elecciones generales del 29 de noviembre. No fue un gesto aislado ni una salida discreta: fue una respuesta conjunta al cambio decidido desde la dirección federal.
A esa decisión se sumaron los dos suplentes de la candidatura, Luis Fernando Cantero Mena y Mireia Barrios Bernardos. Los cuatro nombres formaban parte de la propuesta surgida en Palencia y han optado por apartarse después de que el cabeza de lista elegido allí quedara fuera.
El punto de ruptura tiene un nombre: Álvaro Bilbao. La militancia palentina lo había situado al frente de la candidatura al Congreso con un respaldo casi unánime, pero la Comisión Federal de Listas lo sustituyó por la diputada Mariluz Martínez Seijo, decisión después ratificada por el Comité Federal.
El Comité Provincial había aprobado la propuesta con 77 votos a favor y una única abstención. Todas las agrupaciones locales de la provincia habían respaldado la candidatura que encabezaba Bilbao, de modo que el cambio no llegó como una corrección menor, sino como una enmienda completa al resultado interno.
La renuncia revela hasta qué punto se ha roto la confianza entre las bases de Palencia y la estructura federal. Quienes abandonan la candidatura sostienen que su retirada pretende dejar constancia de que la voluntad expresada por la militancia no recibió respaldo en la decisión final.
El conflicto no afecta solo a un puesto en una lista. La candidatura al Congreso se convirtió en el escenario de una disputa sobre quién decide los nombres y cuánto peso real conservan las agrupaciones provinciales cuando la dirección estatal utiliza su capacidad para modificar las propuestas territoriales.
Mariluz Martínez Seijo seguirá como cabeza de lista por Palencia. Desde la dirección federal se ha defendido que los órganos competentes pueden introducir cambios y que la composición de las candidaturas responde también al objetivo de aumentar la presencia de mujeres al frente de las listas al Congreso.
Ese argumento no ha evitado el malestar en Palencia. La sustitución de Bilbao había provocado críticas públicas de la secretaria provincial y alcaldesa de la ciudad, Miriam Andrés, antes de que los integrantes de la candidatura decidieran formalizar su retirada colectiva.
La secuencia deja una imagen incómoda en plena precampaña: una lista construida desde la provincia que pierde a todos los nombres que la acompañaban justo después de que el elegido por las agrupaciones fuera reemplazado. El problema ya no es únicamente la designación, sino cómo recomponer la candidatura.
La dirección socialista de Castilla y León ha trasladado que habrá candidatura al Congreso por Palencia en los comicios del 29 de noviembre. Esa garantía obliga ahora a cubrir los huecos de quienes han renunciado y a reconstruir una lista en medio de un conflicto que ya es público.
La renuncia de los cuatro integrantes no altera la continuidad de Martínez Seijo como número uno, pero sí agrava el desgaste político de la decisión. La organización deberá buscar sustitutos mientras afronta el enfado de parte de la militancia y la tensión con sus referentes provinciales.
En Castilla y León, la controversia se suma a otras fricciones recientes por la confección de candidaturas. En Palencia, sin embargo, el choque tiene una dimensión especialmente directa: la propuesta respaldada en la provincia no solo fue modificada, sino que sus integrantes han decidido no participar en el resultado final.
A pocas semanas de las elecciones, el PSOE afronta en Palencia una herida que no se cierra con una simple sustitución de nombres. La campaña tendrá que avanzar mientras la dirección federal defiende su decisión y una parte de la estructura provincial exhibe su rechazo con una renuncia en bloque.






