Plan Fénix: la Guardia Civil busca familias para acoger cachorros con los gastos cubiertos

Antes de buscar explosivos o participar en un rescate, algunos perros de la Guardia Civil necesitan aprender a vivir en una casa. El Plan Fénix busca familias para acompañarlos en esa primera etapa.
El llamamiento difundido por el cuerpo el 26 de octubre ofrece una acogida temporal de cachorros. La propuesta cubre su primer año de vida y precede a la preparación que podría convertirlos en especialistas.
Los animales llegan a los hogares seleccionados con unos dos meses. Durante su estancia, la convivencia con personas y las experiencias cotidianas forman parte de una socialización que después será importante para su formación.
La Guardia Civil asume la alimentación y la atención veterinaria. La aportación de las familias consiste en cuidar al cachorro y dedicarle tiempo: los gastos cubiertos no equivalen a un salario por acogerlo.
Para participar hay que rellenar un formulario y pasar una entrevista en la unidad. La selección permite comprobar si el hogar puede hacerse cargo del animal durante esta fase de crecimiento y aprendizaje.
La ubicación también limita la acogida. El programa se dirige a familias de Madrid y alrededores que puedan llegar en vehículo particular a las instalaciones del Servicio Cinológico, en El Pardo, en menos de una hora.
Entre las condiciones descritas para el programa figuran hogares de entre dos y cinco personas, con autonomía y capacidad física para atender al cachorro. La voluntad de colaborar debe ir acompañada de cuidados efectivos.
La vivienda necesita espacio adecuado para el desarrollo del animal. También se exige disponibilidad para atender sus necesidades básicas y trabajar su comportamiento mientras permanece con la familia.
La convivencia con otras mascotas está restringida. Perros, gatos, hurones o roedores aparecen entre los animales cuya presencia puede interferir en la crianza o suponer un riesgo para la seguridad del cachorro.
Los paseos y las rutinas de casa forman parte de la tarea diaria. En esta fase, el cachorro necesita contacto humano, hábitos de convivencia y un entorno que favorezca su bienestar antes del entrenamiento especializado.
El trabajo policial llegará después. La preparación de estos perros utiliza recompensas para asociar la localización de un olor con un premio, una dinámica que convierte la búsqueda en una actividad motivadora.
La formación también exige coordinación con un guía. Las órdenes básicas y la interpretación de las señales del animal ayudan a construir la comunicación que necesitarán cuando trabajen juntos en situaciones exigentes.
Cuando termina la acogida, el perro vuelve al Servicio Cinológico y pasa una evaluación. Su incorporación operativa depende de sus aptitudes; entre los posibles destinos están la detección de drogas, explosivos, el rescate y la seguridad.
La despedida forma parte del acuerdo desde el principio. El hogar es temporal y la estancia se sitúa aproximadamente hasta el año de edad: la familia ayuda a preparar a un futuro perro de trabajo, sin una adopción definitiva.






