Un décimo regalado por su amante destapa una doble vida y acaba repartido con su exmujer

Un décimo de la Lotería de Navidad premiado con 109.333,34 euros acabó por iluminar una vida que su titular mantenía en penumbra. La Audiencia Provincial de A Coruña ha concluido que el dinero debe entrar en la sociedad de gananciales que compartía con su entonces esposa, hoy exmujer.
El boleto no procedía de la esposa. Se lo había regalado una mujer con la que el hombre mantenía una relación en A Coruña mientras trabajaba allí. Aquella relación, que incluía planes de boda, convivía con un matrimonio que él daba por roto desde hacía años, aunque nunca dejó de estar casado.
La fortuna llegó el 22 de diciembre de 2022. En plena celebración, el hombre se fotografió con el décimo premiado y envió la imagen a su mujer, residente en Oviedo. La escena contenía un detalle imposible de borrar: junto a él aparecía la otra mujer, en una actitud que hizo saltar todas las alarmas.
La imagen abrió una discusión inmediata y el premio dejó de ser solo dinero. La esposa entendió que aquella cercanía revelaba una relación que desconocía y presentó la demanda de divorcio. La otra mujer también terminó alejándose cuando comprobó que el hombre no había sido sincero sobre el estado real de su matrimonio.
Durante el procedimiento, el hombre sostuvo que llevaba separado de hecho desde 2013 y que ya no existía convivencia ni vínculo afectivo con su esposa. Con esa versión intentaba sostener que el décimo, recibido como regalo de su pareja coruñesa, y el premio derivado de él debían quedar fuera del reparto.
La exesposa describió una realidad distinta. Aunque vivían en ciudades diferentes por motivos laborales, mantenían contacto sentimental, se veían con frecuencia y conservaban compromisos económicos. La pareja incluso había valorado comprar una vivienda en A Coruña y había entregado una señal para esa posible operación.
Los mensajes intercambiados antes del sorteo reforzaron esa versión. Había expresiones de afecto entre ambos y también movimientos bancarios, pagos de facturas y una tarjeta que él había facilitado a su esposa. Para la Audiencia, esos elementos no encajaban con una ruptura definitiva ni con dos vidas completamente separadas.
La declaración de la mujer de A Coruña añadió otra capa al relato. Explicó que la relación sentimental había comenzado a finales de 2018 y que convivían desde febrero de 2019. En 2021 ella le propuso casarse y entonces descubrió que él seguía casado, aunque él le hablaba de un divorcio en marcha.
El décimo fue comprado durante una comida de Navidad de 2022 que celebraba el cuarto aniversario de aquella relación. El regalo adquirió otro significado cuando resultó premiado. La fotografía enviada a Oviedo conectó de golpe dos historias que hasta entonces habían transcurrido en paralelo y terminó por romperlas.
La Audiencia descarta que el origen gratuito del boleto convierta el premio en un bien exclusivamente privativo. El fallo aplica la regla civil por la que las ganancias obtenidas en el juego durante la vigencia de la sociedad de gananciales pertenecen al patrimonio común, incluso si el décimo había sido entregado como regalo.
El tribunal también rechaza que la distancia entre A Coruña y Oviedo baste, por sí sola, para liquidar el régimen económico matrimonial. Una separación de hecho debe ser real, estable y acreditada. En este caso, el contacto afectivo, los gastos compartidos y los encuentros deshicieron la versión de una ruptura consumada diez años antes.
La resolución introduce, sin embargo, un límite relevante. No ordena repartir automáticamente los 109.333,34 euros íntegros. El inventario de la sociedad de gananciales debe reflejar los bienes existentes cuando quedó disuelta, de modo que la cifra decisiva será el saldo que permanecía en la cuenta del hombre el 10 de noviembre de 2023.
Esa precisión responde a que parte del dinero pudo haberse destinado a transferencias, gastos u otras operaciones antes de la sentencia de divorcio. El recurso fue estimado de forma parcial solo para corregir la cuantía que debe incorporarse al inventario, no para excluir el premio de la masa común del matrimonio.
El caso deja una secuencia difícil de separar: un regalo de aniversario, un décimo premiado, una fotografía enviada en la euforia y dos relaciones que quedaron expuestas. La decisión judicial no reparte una historia sentimental, pero sí fija que la fortuna obtenida mientras el matrimonio seguía vigente no puede quedar al margen de sus consecuencias.






