Valencia blinda sus escaparates ante la amenaza de saqueos de Blocus en Halloween

Los escaparates del centro de Valencia empezaron a desaparecer detrás de paneles este viernes, 30 de octubre. Los comerciantes protegían sus negocios ante los llamamientos a provocar saqueos y disturbios el sábado 31, coincidiendo con Halloween.
La amenaza difundida en redes bajo el nombre Blocus Vlc ya había salido de las pantallas. En calles comerciales como Colón y Xàtiva, la respuesta tomó forma de madera y corcho sobre las lunas, colocados para intentar evitar destrozos y robos.
El jueves se había celebrado una reunión en el Ayuntamiento con representantes del comercio, Policía Nacional, Policía Local, responsables de Seguridad Ciudadana y la Subdelegación del Gobierno. La preocupación de las tiendas llegó a esa mesa antes de que comenzaran los refuerzos.
En aquel encuentro, la Policía Local planteó a los comerciantes la posibilidad de cerrar. La propuesta situaba a los negocios ante una decisión inmediata: mantener la actividad del sábado o bajar la persiana para reducir la exposición de sus empleados y clientes.
Las respuestas no fueron uniformes. Algunos establecimientos optaron por no abrir durante toda la jornada y otros por cerrar a partir de las 16:30. También había tiendas que mantendrían la apertura, con pautas para interrumpirla si la situación lo exigía.
En la calle Colón, trabajadores de Inditex colocaban tablones para proteger los cristales. Empleados de Lush, NYU NYU y Camper también habían recibido una visita policial el jueves para advertirles del riesgo y pedirles que valoraran cerrar el sábado por la tarde.
La inquietud alcanzaba a las plantillas. Una trabajadora explicó que ya les habían indicado cómo actuar si tenían que cerrar y marcharse, aunque seguían sin conocer el horario definitivo. La protección del escaparate avanzaba mientras persistía la incertidumbre sobre la jornada.
Rafael Torres, presidente de Confecomerç, expresó la preocupación del sector por los mensajes que hablaban de ataques a establecimientos. El temor era que se repitieran situaciones como las registradas en Barcelona o Bilbao; por eso reclamó seguridad para comerciantes, trabajadores y clientes.
Para este viernes estaba prevista una Junta de Seguridad en el Ayuntamiento destinada a establecer el dispositivo del sábado. Una de las prioridades anunciadas era poder acordonar o cerrar calles con rapidez si se producían disturbios en la vía pública.
La preparación transcurría con dos jóvenes detenidos en la provincia. El miércoles había sido arrestado un menor de 17 años, señalado como presunto creador de los canales de comunicación Blocus Vlc desde los que se alentaban saqueos en comercios de Valencia.
Este viernes, la Policía Nacional detuvo en Alfafar a otro joven, de 18 años, por presuntamente instigar a fabricar y arrojar cócteles molotov. La información policial lo situaba como participante activo en grupos de dos aplicaciones de mensajería creados por el menor.
La Asociación de Comerciantes del Centro Histórico trasladó una pauta de protección personal: mantener la calma, cerrar la puerta, bajar la persiana y alejarse del escaparate si se acercaba un grupo. También recomendó llamar al 112 y evitar enfrentarse o salir a grabar.
La misma asociación pidió que, si un local sufría daños, se tomaran fotografías, se presentara denuncia y se avisara al seguro. Su advertencia sobre las prioridades era clara: los cristales y la mercancía pueden reponerse; una lesión no se resuelve sustituyendo un escaparate.
Al terminar la mañana del viernes, la imagen confirmada era la de comercios tomando precauciones ante una amenaza para el día siguiente. Los paneles no acreditaban que los saqueos fueran inevitables: mostraban hasta dónde había llegado el miedo antes del sábado 31.






