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La acampada por la vivienda de Valencia seguirá indefinidamente hasta lograr un diálogo efectivo

La plaza del Ayuntamiento de Valencia seguirá ocupada por la protesta por la vivienda. Este lunes 2 de noviembre, sus organizadores han ratificado que la acampada continuará sin fecha de salida mientras reclaman una negociación efectiva con las administraciones.

El anuncio llega a un día de que el campamento cumpla un mes. Dan, uno de los responsables de comunicación y redes, ha reconocido el desgaste de quienes sostienen la movilización mientras mantienen sus trabajos y sus estudios: el cansancio ya pesa en la plaza.

La permanencia está ligada a una exigencia concreta: poder hablar directamente con los organismos y entidades implicados. Los portavoces piden que se atiendan sus demandas y que el diálogo desemboque en compromisos sobre el acceso a la vivienda.

Los acampados también reclaman una reunión con la alcaldesa, María José Catalá. Los participantes sostienen que no han recibido una invitación para negociar, pese a las declaraciones públicas del Ayuntamiento sobre su disposición a encontrar un acuerdo.

La campaña de Navidad añade presión sobre ese desencuentro. Catalá ha expresado su intención de alcanzar un acuerdo pensando en los comerciantes y en las actividades previstas en la plaza, uno de los espacios centrales de las celebraciones de la ciudad.

Los participantes aseguran, por su parte, que mantienen contacto directo con representantes del comercio local. Su posición vincula las dificultades de los negocios para afrontar los alquileres con el problema que denuncian quienes buscan una casa asequible.

Dan ha advertido de que algunos comerciantes del centro tampoco pueden soportar los precios de los locales. En su relato describe negocios que han cerrado y espacios que terminan convertidos en franquicias, una transformación que incorpora a las reivindicaciones.

El portavoz ha explicado que están ultimando un manifiesto con demandas de vecinos y acampados. Esperan leerlo durante esta semana e incluir en él la petición de que Valencia sea declarada zona tensionada por las dificultades de acceso a la vivienda.

Para describir esas dificultades, Dan ha relatado su experiencia en Patraix: asegura que tuvo que marcharse después de que el alquiler de su piso de 50 metros cuadrados pasara a 2.000 euros en septiembre. Es su testimonio personal sobre el encarecimiento que denuncia.

El portavoz ha explicado que en el campamento participan personas que trabajan o estudian y que solo pueden permitirse alquilar una habitación. Esa situación forma parte del malestar que los organizadores quieren trasladar a las administraciones en la mesa de trabajo que solicitan.

La acampada funciona mediante asambleas: las decisiones se debaten antes de someterse a votación. Ese sistema guía una protesta que reclama interlocución principalmente con las administraciones local y autonómica para abordar sus demandas sobre vivienda.

La continuidad valenciana se ha reafirmado después de que varias comisiones de la acampada de la Puerta del Sol, en Madrid, decidieran trasladar su actividad a los barrios. Dan ha subrayado que cada campamento tiene su propia organización y decide sus siguientes pasos.

La huelga general del 11 de noviembre figura entre las próximas citas de la movilización. En Valencia, los organizadores también miran hacia las elecciones generales del 29 de noviembre y la llegada de la programación navideña mientras sostienen su presencia en la plaza.

Los portavoces quieren abandonar el campamento con garantías de que sus demandas tendrán continuidad. Piden compromisos que se mantengan en el tiempo; mientras reclaman esa respuesta y reconocen el agotamiento, la plaza del Ayuntamiento sigue sin fecha de retirada.

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