Manuel, Ruth y sus dos niños: los últimos recuerdos de Aspariegos tras el accidente de Zamora

Una hora antes del accidente, Ruth estaba con sus dos hijos en el parque de Aspariegos. La alcaldesa, Isabel de Prada, los recordaba allí hacia las 12:50 del domingo 1 de noviembre. Poco después, los tres y el abuelo habían muerto.
El recuerdo salió a la luz entre los testimonios del día siguiente. Aspariegos, un pueblo zamorano de 225 habitantes, trataba de asumir que una madre, sus niños y el abuelo no volverían a sus calles.
Manuel tenía 59 años y conducía el coche. A su lado viajaba su hija Ruth, de 29, con los dos pequeños, de dos y tres años. La Guardia Civil confirmó que los cuatro ocupantes pertenecían a la misma familia.
El turismo se salió de la carretera ZA-P-2314 en el término de Malva, cerca de las 13:50. Abandonó la calzada por el margen derecho y terminó golpeando una estructura de desagüe situada junto a la vía.
Hasta el lugar acudieron sanitarios, bomberos y agentes de la Guardia Civil. También se movilizó un helicóptero medicalizado, pero el despliegue terminó con la confirmación de las cuatro muertes.
Las causas de la salida de vía seguían sin determinarse en las informaciones contrastadas del 2 de noviembre. El choque contra el hormigón estaba documentado; la razón por la que el coche salió de la carretera aún no.
Manuel había comprado una casa en Aspariegos en mayo y trabajaba en una quesería de Toro. Su hija se instaló después con los niños: llevaban apenas unos meses construyendo su vida cotidiana en el pueblo.
Ruth era natural de Zamora y había vivido en Sevilla, en Las Tres Mil Viviendas, con el padre de los pequeños. Tras la separación se trasladó a casa de su padre; una vecina la recordaba feliz en esta nueva etapa.
La alcaldesa describió a una familia integrada pese al poco tiempo transcurrido. Recordaba los paseos con el perro y la amistad de Ruth con una vecina. Los niños también se habían hecho conocidos entre los habitantes.
El mayor estaba escolarizado en Coreses, una localidad cercana, y habría cumplido cuatro años el 20 de noviembre. Su cumpleaños quedó a menos de tres semanas de aquel domingo de Todos los Santos.
El conductor era también el titular del vehículo, como confirmó la Guardia Civil. La identificación de los fallecidos vinculó así a tres generaciones de una familia con su residencia en Aspariegos.
El 2 de noviembre, Sonia Vaquero recordaba su amistad con Ruth y los encuentros en la parada del autobús escolar. Conservaba una fotografía de los hermanos disfrazados por Halloween, sonrientes sobre una moto.
Aspariegos anunció tres días de luto oficial, desde el mediodía del lunes 2 hasta el jueves 5 de noviembre. La decisión acompañaba el dolor de los vecinos que habían compartido paseos, juegos y conversaciones con la familia.
Ante la casa quedaron la silla del abuelo y las bicicletas de los niños, una azul y otra roja. Esos objetos seguían en su sitio el lunes, mientras el pueblo empezaba a vivir con la ausencia de sus cuatro vecinos.






