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Muere Josep Tarradellas i Macià, hijo del expresidente de la Generalitat, a los 84 años

Josep Tarradellas i Macià murió el viernes 6 de noviembre a los 84 años en Lausanne, Suiza, donde residía. El hijo del expresidente de la Generalitat llevaba el mismo nombre que su padre, una coincidencia que acompañó toda su vida.

La familia Tarradellas-Kauffmann comunicó el fallecimiento el sábado por la tarde. En su despedida, lo recordó desde los vínculos más cercanos: los de un esposo, un padre y un abuelo al que ahora debían decir adiós.

La despedida ya tiene lugar y hora: el centro funerario de Montoie, en Lausanne, acogerá la ceremonia el miércoles 11 de noviembre a las 16.30. La ciudad suiza donde vivía será también el escenario de ese último encuentro.

Su historia había empezado en Francia en 1942, durante el exilio de su familia. Mucho antes de que su apellido regresara al primer plano de la vida institucional catalana, él había nacido lejos de Cataluña.

Su padre, Josep Tarradellas, fue presidente de la Generalitat y murió en 1988. La muerte del hijo llega treinta y ocho años después y vuelve a situar a la familia en el recuerdo público ligado a aquella presidencia.

Maria Antònia Macià, su madre, falleció en 2001. Su hermana Montserrat había muerto en 1984. Esas fechas forman parte de una trayectoria familiar que atraviesa el exilio, el retorno y la pérdida de sus integrantes.

El presidente Salvador Illa destacó su trayectoria científica al conocer la muerte. En el mensaje de despedida difundido en X, lo reconoció como un científico de prestigio, además de recordar su vínculo con la memoria de su padre.

Illa también subrayó su papel en la conservación de ese legado. Lo definió como un «guardián discreto de un legado imprescindible», una forma de reconocer su relación con una historia que sigue presente en la Cataluña actual.

El pésame de Illa incluyó una referencia a su sencillez, su dignidad y su perseverancia al servicio de Cataluña. El presidente trasladó asimismo su afecto a la familia, uniendo el reconocimiento público al dolor de los allegados.

El pasado 7 de septiembre, Tarradellas i Macià no pudo acudir al acto de apertura del Any Tarradellas en el Palau de la Generalitat. La conmemoración recordaba el retorno del exilio de su padre, una parte central de su historia familiar.

A aquella apertura sí asistió su hijo, nieto del expresidente. La presencia de la siguiente generación mantuvo la representación familiar en el Palau durante una jornada dedicada al recuerdo del regreso de Josep Tarradellas.

Pere Aragonès también expresó sus condolencias en X. El expresidente vinculó la historia de los Tarradellas con la continuidad de la Generalitat y con su servicio a la ciudadanía catalana, situando el duelo en esa memoria compartida.

El PSC trasladó su pésame y destacó la vinculación de Tarradellas i Macià con la historia de Cataluña. Su mensaje puso el acento en la preservación de la herencia de su padre, una tarea evocada también en las otras despedidas.

La familia lo despide como esposo, padre y abuelo; las condolencias institucionales recuerdan al científico y al custodio de una memoria. Ambas dimensiones confluirán en el adiós del miércoles, lejos del Palau y en la ciudad donde vivía.

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