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Explosión de gas en un hotel de Peralada: un hombre, crítico y la masía precintada

La madrugada se quebró a las 2.18 horas en Vilanova de la Muga, núcleo de Peralada, cuando una explosión de gas sacudió un hotel instalado en una masía. El estallido no dejó una escena menor: abrió la estructura, encendió varios focos y obligó a desplegar un operativo de emergencia durante horas.

Dos hombres resultaron afectados dentro de un edificio que, en cuestión de minutos, pasó de ser alojamiento rural a zona de rescate. Uno de ellos, de 47 años, fue evacuado en estado crítico al Hospital Vall d’Hebron de Barcelona; el otro, de 74, fue trasladado con heridas leves al Hospital Trueta de Girona.

Nueve dotaciones terrestres acudieron al lugar tras el aviso al 112. Los equipos encontraron fuego en distintas estancias de la masía y tuvieron que combinar el rescate de los afectados con la extinción, la ventilación y una revisión completa de un inmueble cuya estabilidad había quedado comprometida.

La explosión se produjo en torno a una instalación de gas, pero el origen exacto continúa bajo investigación. La primera alarma apuntaba al depósito situado en el exterior; las comprobaciones posteriores sitúan la deflagración en los conductos interiores, donde se habría acumulado una bolsa de gas propano.

El impacto fue lo bastante violento como para derribar buena parte de los cerramientos de la construcción. La masía, con planta baja y dos pisos, quedó con zonas del interior expuestas y daños estructurales graves. Las autoridades ordenaron precintar el edificio antes de permitir cualquier regreso.

En el interior no solo estaban los dos hombres rescatados. Durante la inspección, los bomberos localizaron a un perro y lograron sacarlo sin lesiones. La revisión también permitió confirmar que no quedaban más personas atrapadas en las dependencias afectadas por el fuego y la explosión.

La intervención médica movilizó cuatro ambulancias, un helicóptero medicalizado y un equipo conjunto con bomberos. El traslado urgente del herido crítico mostró la gravedad de las lesiones sufridas en una explosión que sorprendió a los ocupantes mientras la masía permanecía cerrada por la noche.

Las llamas quedaron extinguidas alrededor de las tres de la madrugada, pero el final del fuego no cerró la emergencia. Había que ventilar la planta baja, eliminar cualquier concentración peligrosa de gas y comprobar si la estructura podía resistir después de la onda expansiva y los derrumbes parciales.

La unidad de drones participó en la inspección de las zonas de acceso difícil. Ese examen técnico fue clave para medir el alcance de los daños sin exponer a los efectivos a una entrada innecesaria en las partes más castigadas de la masía, donde paredes y cierres habían cedido.

La explosión también proyectó elementos hacia el exterior. Se revisó el tejado de una vivienda próxima por el posible impacto de fragmentos, aunque no se detectaron daños relevantes en esa casa. El foco de la emergencia permaneció así concentrado en el hotel rural y su instalación de gas.

Durante la mañana, una dotación siguió en el lugar realizando tareas de remojo y vigilancia. Técnicos de la compañía suministradora comenzaron a trabajar sobre la instalación para garantizar que no persistiera ningún riesgo. La prioridad ya no era solo apagar: era impedir una segunda amenaza silenciosa.

La masía afectada alberga el hotel rural Can Carbó de les Olives y se encuentra en el Alt Empordà. La escasa capacidad del establecimiento evitó un balance mayor, pero no redujo la violencia de lo ocurrido: los daños dejaron el edificio irreconocible y clausurado a la espera de nuevas evaluaciones.

Un vecino alertó tras escuchar un estruendo comparable al de una bomba y observar llamas junto a una columna espesa de humo. Aquella llamada activó una respuesta que tuvo que correr contra el fuego, las posibles fugas y el peligro de que la estructura dañada cediera mientras aún había personas dentro.

La investigación deberá determinar qué falló en una madrugada que dejó a un hombre luchando en estado crítico, a otro atendido por heridas leves y una masía convertida en un escenario de ruina. Hasta que se conozca la causa, el edificio seguirá sellado y la explosión conservará sus preguntas abiertas.

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