Nueve años de jaquecas tras una endodoncia en Vigo: el dentista deberá indemnizarla

El origen del dolor permaneció oculto durante más de nueve años. Una mujer de Vigo padeció jaquecas persistentes después de una endodoncia y acabó descubriendo que parte del material utilizado en su muela se había alojado en el seno maxilar izquierdo. Ahora, una sentencia reconoce su derecho a cobrar 18.345 euros.
La historia comenzó a finales de 2008, cuando la paciente acudió a una clínica dental. El odontólogo le practicó una endodoncia en la pieza número 26, una muela superior, y empleó material para sellar los conductos tras retirar el tejido nervioso del diente.
Parte de aquel producto salió de la zona tratada y terminó en una cavidad del hueso de la mejilla. La fuga de material de oclusión quedó sin identificar durante años, mientras la mujer empezaba a sufrir unas molestias cuyo origen todavía desconocía.
Los dolores aparecieron pocos días después de la intervención dental. La paciente buscó ayuda en su centro de salud y recibió ibuprofeno y otros analgésicos, pero el tratamiento no consiguió acabar con las jaquecas que habían irrumpido tras la endodoncia.
El problema se prolongó durante más de nueve años sin que se localizara su causa. Los dolores de cabeza persistían y aumentaban de intensidad, mientras el material que había escapado de la muela seguía alojado en el seno maxilar izquierdo.
En 2017, un episodio de sinusitis abrió una nueva vía para estudiar lo que le ocurría. Las pruebas médicas permitieron detectar el material de la endodoncia fuera del diente: el producto utilizado para sellarlo se encontraba en una cavidad de la cara.
El hallazgo llevó a la paciente al servicio de cirugía maxilofacial de la sanidad pública. En 2018 fue intervenida para retirar el material que había llegado al seno maxilar. Había transcurrido casi una década desde el tratamiento dental de 2008.
La extracción del producto consiguió poner fin al dolor crónico intenso, pero la operación dejó consecuencias. La mujer sufrió alteraciones de sensibilidad en la mejilla y un perjuicio estético por la caída parcial del labio superior.
La afectada acudió a los tribunales y reclamó 172.239 euros por los daños y las secuelas que atribuía a la actuación del dentista. Su demanda reunió así dos partes de una misma historia: los años de dolor y las consecuencias que persistieron después de la cirugía.
La clínica se opuso a la reclamación y defendió que la endodoncia no tenía carácter invasivo. También sostuvo que, cuando se realizó el tratamiento, no estaba generalizada la práctica de recoger por escrito el consentimiento informado para ese procedimiento.
En 2024, el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Vigo desestimó la petición. Aquella primera resolución consideró que no se había acreditado la relación entre la inflamación que motivó el problema y la endodoncia realizada años antes.
La paciente recurrió y el caso llegó a la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo. La sentencia del 30 de septiembre de 2026 cambió el resultado al apreciar la fuga del material dental y la responsabilidad del odontólogo.
El tribunal fijó una indemnización de 18.345 euros, que deberán abonar el profesional y su compañía aseguradora. La cantidad queda muy por debajo de los 172.239 euros reclamados por la mujer, una pretensión que la Audiencia consideró desproporcionada.
La resolución reconoce una compensación por un daño que tardó años en encontrar explicación. El material se retiró en 2018 y el dolor más intenso cesó, pero las secuelas de sensibilidad y la caída parcial del labio superior permanecieron después de la intervención.






