Vigo investiga un test de saliva para anticipar el alzhéimer hasta 20 años

Antes de que un recuerdo se borre, la saliva podría ofrecer una señal de alarma. Investigadores de Vigo han patentado un método que busca detectar el deterioro cognitivo mediante una muestra obtenida de la boca, sin esperar a que la pérdida de memoria marque la vida del paciente.
El alcance que plantea el equipo resulta inquietante: identificar señales hasta veinte años antes de los primeros síntomas del alzhéimer. Esa anticipación se presenta como una posibilidad del método, no como una certeza sobre el futuro de cada persona sana.
El trabajo se desarrolla en el Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur y está vinculado al Hospital Álvaro Cunqueiro. Carlos Spuch y el grupo de Neurociencia Traslacional, NeuroSur, llevan más de cinco años dedicados a esta investigación.
La búsqueda ha desembocado en tres biomarcadores presentes en la saliva y relacionados con las conexiones entre neuronas. El método intenta encontrar en esas proteínas una huella medible del deterioro que amenaza las funciones cognitivas.
Las tres proteínas no se comportan de la misma manera. Una aparece en niveles bajos cuando existe deterioro; las otras dos disminuyen progresivamente conforme avanza el daño. El equipo estudia ese patrón para reconocer señales tempranas y seguir su evolución.
Andrea Pérez, investigadora del proyecto, explica que emplean técnicas ELISA para medir estas proteínas con mayor especificidad. Detrás de la sencillez de recoger saliva hay, por tanto, un análisis de laboratorio dirigido a marcadores concretos.
La elección de la muestra tiene una razón práctica. La saliva resulta más fácil de obtener que la sangre o el líquido cefalorraquídeo, una ventaja que el equipo quiere aprovechar para simplificar el acceso a la detección del deterioro.
El método ya cuenta con una patente, pero el propósito de la investigación va más allá de proteger el hallazgo. Los responsables quieren transformar la identificación de esas tres proteínas en una herramienta que facilite el diagnóstico temprano.
El objetivo inmediato se refiere al deterioro cognitivo, que puede desembocar en alzhéimer o en otras demencias. Esa diferencia delimita el alcance de la propuesta: detectar cambios cognitivos y determinar su significado clínico forman parte del mismo desafío.
Por ahora, el análisis se realiza en el entorno hospitalario. La posibilidad de hacerlo en casa pertenece al desarrollo que los investigadores persiguen: un test de manejo sencillo, con un formato comparable al de las pruebas domésticas de la covid.
El proyecto también busca abaratar el diagnóstico y acercarlo a farmacias y centros de salud. Trasladar la prueba fuera del laboratorio hospitalario es una meta del equipo, que intenta convertir una muestra accesible en una herramienta de detección más próxima.
La asociación AFAGA participa en esta línea de trabajo junto a los investigadores. Su psicóloga Paula Costa destaca el valor de reconocer el problema antes para poner en marcha con mayor rapidez intervenciones de estimulación cognitiva.
Mientras el laboratorio mide proteínas, los talleres de rehabilitación cognitiva trabajan con recuerdos y ejercicios de memoria. Son dos frentes de una misma búsqueda: reconocer el deterioro cuanto antes y acompañar a quienes ya conviven con sus efectos.
El horizonte del equipo es ganar tiempo para intervenir antes de que los síntomas se impongan. La prueba doméstica sigue siendo un objetivo de desarrollo; el hallazgo presentado en Vigo sitúa ahora la atención en tres proteínas y en lo que podrían revelar antes del primer olvido.






