Barcelona: asesinan a una mujer de 34 años delante de sus hijos y buscan a su pareja fugada
La tarde del 28 de julio terminó convertida en una escena de horror en el distrito barcelonés de Sant Martí, donde una mujer de 34 años fue hallada gravemente herida dentro de su vivienda después de una agresión atribuida a su pareja.
El aviso entró a las 19:47 horas y activó una respuesta de urgencia de los Mossos d’Esquadra y de los equipos sanitarios, que se desplazaron hasta el domicilio situado en la calle Andrade.
Cuando los primeros efectivos llegaron al lugar, la víctima presentaba heridas de extrema gravedad y todavía seguía con vida, aunque su estado era ya crítico desde el primer momento.
Los sanitarios intentaron reanimarla y sostenerla el tiempo suficiente para revertir la situación, pero la violencia del ataque había dejado un daño irreversible y la mujer murió poco después.
Dentro de la vivienda estaban los hijos de la pareja, presentes en el escenario del crimen, una circunstancia que elevó todavía más el impacto de lo sucedido y endureció la dimensión de la tragedia.
La principal hipótesis policial apunta a un ataque con arma blanca, una línea que quedó reforzada por las primeras informaciones reunidas por los investigadores y por la gravedad de las lesiones sufridas por la víctima.
Tras la agresión, el sospechoso escapó en coche antes de la llegada de las patrullas y dejó tras de sí una búsqueda a contrarreloj para impedir que desapareciera sin dejar rastro.
Los investigadores manejan la posibilidad de que abandonara ese vehículo durante la huida y continuara el trayecto a pie, lo que amplió el perímetro de búsqueda y obligó a mantener un operativo activo durante la noche.
La División de Investigación Criminal asumió el caso con el objetivo de reconstruir los minutos previos al ataque, fijar con precisión la secuencia de los hechos y localizar cuanto antes al presunto autor.
Las autoridades no difundieron de inmediato más datos personales ni de la víctima ni del hombre buscado, aunque sí dejaron claro que el crimen encajaba desde el inicio en un contexto de violencia machista.
Con este asesinato, Cataluña sumó su tercer crimen machista del año y Barcelona registró el primero de 2026 dentro de esa misma violencia, una cifra que convierte cada nuevo caso en un golpe colectivo de enorme peso.
El interior de esa casa quedó marcado por una violencia repentina y feroz, con dos menores atrapados en el mismo espacio en el que su madre fue atacada de forma mortal.
Mientras el operativo seguía abierto, la prioridad policial se centró en cercar la fuga, revisar posibles imágenes, movimientos y contactos del sospechoso, y evitar que pudiera borrar su recorrido.
Lo ocurrido en Sant Martí dejó una estampa devastadora: una mujer asesinada en su propio domicilio, unos hijos que quedaron frente a una escena imposible de olvidar y una ciudad pendiente de la captura del hombre al que se atribuye el crimen.






