Almería: dos heridos graves al estrellarse en moto cuando huían de la Policía; él estaba en busca y captura por homicidio
La noche de Almería se cerró de golpe en la calle General Luque, en el barrio de Pescadería, cuando una motocicleta terminó estrellada contra una pared después de una huida policial que acabó en silencio, sangre y sirenas.
Sobre la moto viajaban un hombre de 29 años y una mujer de 30, los dos heridos de gravedad tras la caída, con ella en estado muy crítico desde el primer momento por la violencia del impacto.
El siniestro se produjo poco antes de la medianoche del jueves 30 de julio, y el primer aviso al 112 de Andalucía quedó registrado a las 23:50 horas, cuando se alertó de una salida de vía en ese punto de la capital almeriense.
La secuencia previa había empezado durante una intervención de la Policía Nacional, porque el conductor tenía en vigor una orden de busca y captura relacionada con un presunto delito de homicidio.
En ese intento de escapar, el hombre habría perdido el control de la motocicleta, salió de la calzada y la huida terminó de forma brutal contra un muro, sin margen para corregir la trayectoria.
La escena obligó a movilizar a la Policía Nacional, a la Policía Local y a los equipos sanitarios del 061, que llegaron para estabilizar a los dos ocupantes antes de trasladarlos de urgencia al hospital.
Los heridos fueron evacuados al Hospital Universitario Torrecárdenas, donde quedaron ingresados después de una atención inicial marcada por la gravedad de las lesiones y por el estado extremo en el que quedó la mujer.
La colisión no fue un accidente aislado ni una maniobra cualquiera en una calle de madrugada, sino el desenlace de una persecución con un sospechoso reclamado por la justicia y una decisión tomada al límite.
El dato que endurece todavía más el caso es que el conductor no trataba de evitar una simple identificación, sino una actuación policial vinculada a una orden activa por homicidio, lo que convirtió cada metro de la fuga en una cuenta atrás.
La motocicleta quedó fuera de control en una zona urbana estrecha, y el impacto contra la pared cerró la escapatoria de forma inmediata, dejando el rastro físico de una huida que se rompió en segundos.
En torno al caso se abrió una investigación para fijar con precisión cómo se desarrolló la persecución, en qué condiciones circulaba la moto y cuál fue la secuencia exacta que llevó a la salida de vía.
Mientras tanto, el foco quedó dividido entre la evolución médica de los dos heridos y el trasfondo penal del conductor, cuya situación judicial previa condiciona por completo la lectura de lo ocurrido esa noche.
La mujer que iba como acompañante quedó atrapada en el peor punto de la historia, arrastrada por una fuga que no partía de una casualidad sino de una huida desesperada frente a unos agentes que ya iban tras el conductor.
Al final, todo quedó reducido a una pared, una moto destrozada y dos cuerpos graves en un hospital de Almería, con la sombra de un homicidio persiguiendo incluso después del choque.






