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Detenida en Ontinyent por apuñalar a su exnovio con un cuchillo de 17 centímetros en plena calle

La tarde de Ontinyent quedó rota por una escena de sangre cuando una joven de 26 años fue detenida por apuñalar presuntamente a su exnovio con un cuchillo de 17 centímetros en plena vía pública.

Los hechos se sitúan el 3 de agosto, alrededor de las 19:00 horas, en una zona de la localidad valenciana donde la víctima apareció herida en un brazo después del ataque.

La primera alerta se activó cuando un agente de la Policía Nacional fuera de servicio vio a un varón sangrando en la calle y avisó de inmediato al 091 mientras le prestaba auxilio.

Poco después llegaron más patrullas y asistencia sanitaria para atender al joven, también de 26 años, que presentaba varios cortes compatibles con una agresión por arma blanca.

Según el relato inicial recogido por los agentes, el herido señaló a su expareja como autora del ataque y explicó que ella le había abordado en la calle antes de herirle.

La víctima necesitó puntos de sutura en el brazo izquierdo, una lesión que encaja con un intento de protegerse o frenar una agresión a muy corta distancia.

La investigación sitúa el origen del episodio en un trasfondo sentimental, una línea que ya apareció en las primeras pesquisas policiales tras la detención.

Mientras el joven era atendido, las patrullas localizaron a la sospechosa a pocos minutos del lugar, cuando intentaba alejarse a pie de la zona del suceso.

La detención se practicó en las inmediaciones y la mujer quedó acusada de un delito de lesiones, a la espera de las diligencias y de su puesta a disposición judicial.

En paralelo, los agentes siguieron el rastro de sangre dejado por la hemorragia de la víctima, un detalle que convirtió la calle en una secuencia física del ataque.

Ese seguimiento permitió localizar el arma presuntamente utilizada: un cuchillo con una hoja de 17 centímetros hallado en las cercanías del lugar.

Otra de las versiones difundidas sobre el mismo caso concreta que el aviso al 112 hablaba de sangre en la acera y de una persona armada, y sitúa la intervención policial entre la calle del Músic Martínez Valls y la cercana l’Ereta.

La coincidencia entre ambas reconstrucciones refuerza la imagen de una agresión rápida, violenta y ocurrida a la vista de otros, con un herido consciente, una huida breve y un arresto casi inmediato.

Ahora el caso queda pendiente del recorrido judicial mientras Ontinyent asimila una escena seca y perturbadora: una expareja, un cuchillo abandonado y un reguero de sangre marcando el final de la tarde.

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