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Fuengirola: La Petición Más Simple Terminó En Un Ataque A Navajazos

La escena empezó con una frase mínima y acabó con un hombre desangrándose. En Fuengirola, un ciclista pidió a una pareja que se apartara de un carril bici y esa petición desató un ataque con navajas que casi le cuesta la vida.

La Audiencia de Málaga ha condenado ahora a los dos acusados por aquella agresión, ocurrida en agosto de 2024. La resolución fija para el principal procesado cinco años de prisión por homicidio en grado de tentativa y un año más por tenencia de arma prohibida.

La mujer recibió una pena menor porque el tribunal apreció una alteración parcial de sus facultades. Aun así, la sentencia le impone dos años y seis meses de cárcel por la tentativa de homicidio y otros seis meses por la tenencia del arma.

Todo ocurrió cuando la víctima circulaba o paseaba con su bicicleta y encontró a los acusados obstaculizando el paso. Les pidió que se apartaran, pero la negativa abrió una discusión que en segundos pasó de las palabras a la violencia más cruda.

Según la acusación recogida en la causa, ambos actuaron de común acuerdo y con la voluntad de causar un daño grave, asumiendo incluso el posible resultado mortal. Entonces sacaron las navajas que llevaban encima y comenzaron a acuchillar al hombre en varias ocasiones.

Las heridas no fueron superficiales ni simbólicas. Por su localización, la víctima habría podido morir si no hubiera recibido asistencia inmediata, ya que el cuadro clínico apuntaba a un riesgo severo de shock hipovolémico y complicaciones sépticas.

La supervivencia dependió del tiempo. El herido necesitó tratamiento médico y un proceso de curación de 90 días, además de arrastrar secuelas físicas después de un ataque que convirtió un trayecto cualquiera en una frontera entre la vida y la muerte.

Tras apuñalarlo, la pareja trató de escapar. La huida terminó poco después, cuando una patrulla de la Policía Local de Fuengirola los interceptó y les intervino varias armas, entre ellas una pieza descrita en la causa como arma prohibida.

La sentencia no solo castiga la agresión, también el tipo de armamento que portaban. En el caso del principal condenado, esa tenencia suma un año de cárcel; en el de la mujer, seis meses más a una condena ya marcada por la tentativa de homicidio.

El caso arrastraba un recorrido judicial largo. En marzo de 2026 ya había trascendido la petición fiscal por estos hechos, con la base acusatoria de que la agresión nació de una discusión absurda por el uso de un carril bici en la localidad malagueña.

El contraste resulta brutal: una petición de paso frente a una reacción armada y coordinada. Lo que debía ser una molestia menor en la vía pública acabó convertido en una emboscada a corta distancia, con cuchilladas dirigidas a zonas capaces de matar.

La responsabilidad civil también ha quedado fijada. Los dos condenados deberán responder conjuntamente con 6.825 euros por las lesiones, otros 5.000 euros por las secuelas permanentes y 583,39 euros por la ropa de ciclismo dañada durante el ataque.

A esas cantidades se añaden los intereses y el reparto de las costas del procedimiento por mitad. La resolución dibuja así un cierre penal y económico para una agresión que dejó una factura física muy superior a cualquier cifra escrita en la sentencia.

Queda la imagen más seca de todas: un hombre que pidió paso y recibió acero. Dos años después, la condena no borra la sangre derramada en aquel carril bici de Fuengirola, pero sí fija judicialmente que aquella violencia no fue un arrebato menor, sino un intento de matar.

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