Perú: dos turistas españoles, entre los 13 muertos al estrellarse una avioneta en las Líneas de Nazca
La tierra seca de Nazca volvió a quedar marcada por una tragedia aérea cuando una avioneta turística se estrelló y dejó trece muertos sin dejar sobrevivientes.
Entre las víctimas había dos turistas españoles, además de siete italianos, dos alemanes y dos tripulantes peruanos que formaban parte del vuelo sobre los geoglifos más famosos de Perú.
El accidente ocurrió el sábado 1 de agosto de 2026, en torno a la una de la tarde hora local, a poca distancia del aeropuerto de Nazca.
La aeronave había partido desde Pisco con la misión de realizar uno de los sobrevuelos turísticos que permiten observar desde el aire las Líneas de Nazca.
El aparato implicado era una Cessna Grand Caravan C-208 operada por la compañía Aerodiana, dedicada a este tipo de recorridos en una de las zonas más visitadas del sur peruano.
Las autoridades peruanas confirmaron que antes del impacto la tripulación llegó a reportar una emergencia, y poco después se perdió el contacto con la avioneta.
El siniestro se produjo en un área cercana a Pueblo Viejo y a escasos kilómetros del aeródromo, lo que volvió todavía más brutal la sensación de una tragedia ocurrida apenas iniciado el trayecto.
La lista preliminar de pasajeros identificó a los españoles como Alfredo Aviles Muñoyerro y Ana Isabel Sánchez Muñoz, ambos de 52 años.
Tras el impacto, los equipos de rescate se desplazaron a la zona del accidente, donde encontraron restos de la aeronave y confirmaron que no había posibilidad de hallar sobrevivientes.
El Ministerio de Transportes y Comunicaciones de Perú indicó que la investigación quedó a cargo de la Dirección General de Aeronáutica Civil y de la comisión especializada en accidentes de aviación.
El Gobierno peruano también activó la coordinación con Exteriores para comunicar la noticia a las familias por canales oficiales y asistir a los consulados de los países afectados.
La tragedia reabrió las dudas sobre la seguridad de los vuelos turísticos en Nazca, una ruta marcada por antecedentes mortales que nunca dejan de pesar sobre cada nuevo despegue.
Las Líneas de Nazca, que atraen a miles de visitantes cada año, dependen en gran parte de estas travesías aéreas para mostrar figuras que solo revelan toda su dimensión desde el cielo.
Ahora, detrás de ese paisaje inmenso y milenario, queda una escena de duelo internacional, una investigación abierta y trece nombres atrapados en el último vuelo sobre el desierto.






