Detuvieron en Málaga a un argentino acusado de asesinar a una mujer en Benahavís: habría intentado suicidarse durante el arresto
La secuencia terminó en Istán, a unos treinta kilómetros del lugar del crimen, cuando la Guardia Civil localizó y detuvo al hombre señalado por la muerte violenta de una mujer en Benahavís.
El sospechoso es un argentino de 60 años al que la investigación sitúa como presunto autor del asesinato de una mujer de origen búlgaro, identificada como Melinda, en la provincia de Málaga.
La víctima fue hallada muerta en la urbanización Los Arqueros, un enclave residencial de Benahavís, después de una mañana que quedó marcada por un grito, una huida repentina y una escena dominada por la sangre.
Cuando llegaron los servicios de emergencia, la mujer yacía en el suelo con una herida grave en el cuello, un detalle que convirtió desde el primer momento la vivienda en el centro de una investigación por homicidio.
Las pesquisas reconstruyeron que el ataque se produjo el martes 21 de julio y que, tras el hecho, un hombre abandonó el lugar a toda velocidad en un vehículo, delante de vecinos que alcanzaron a advertir la fuga.
La investigación sostiene que entre ambos había existido una relación previa y también una convivencia reciente, porque el acusado llevaba unas semanas instalado en la misma vivienda tras haber alquilado una habitación.
Ese vínculo personal volvió el caso todavía más inquietante, ya que el crimen no se produjo en un cruce casual ni en un entorno desconocido, sino dentro de un espacio compartido y cotidiano.
Los indicios reunidos hasta ahora apuntan a un ataque con arma blanca, y una de las hipótesis incorporadas al sumario señala el uso de un cúter como instrumento para causar la muerte.
Durante el arresto en Istán, el operativo vivió su momento más crítico cuando el sospechoso habría intentado degollarse antes de ser reducido por los agentes que lo cercaron.
Ese intento de autolesión no impidió la captura y ahora forma parte de la secuencia que analizan los investigadores, junto con los movimientos del detenido desde la fuga hasta su localización.
La autopsia debe fijar con precisión la mecánica de la agresión, la profundidad de las heridas y cualquier rastro que permita consolidar la acusación con base forense.
En paralelo, las autoridades examinan el contexto previo de la víctima para determinar si existían antecedentes de conflictividad, denuncias o señales de riesgo que pudieran haber anticipado el desenlace.
Por ahora, el caso se investiga como una muerte violenta con arma blanca y no ha sido encuadrado de manera definitiva en el ámbito de la violencia de género, una calificación que dependerá del avance judicial.
Lo que queda es una escena brutal en la Costa del Sol, una mujer asesinada dentro de su entorno más cercano y un detenido cuya captura cerró la fuga, pero no las preguntas que rodean el crimen.






