557 personas rescatadas en tres cayucos frente a El Hierro tras una madrugada de auxilios

La madrugada del 28 de septiembre dejó una secuencia de rescates frente a El Hierro que se extendió durante horas. Tres cayucos fueron auxiliados en aguas próximas a la isla y sus 557 ocupantes terminaron desembarcando en el puerto de La Restinga, donde se activó el dispositivo de recepción y atención sanitaria.
El primer grupo estaba formado por 268 personas, entre ellas 17 mujeres y cuatro menores. La embarcación había partido de la zona del Parque Natural Varela, en Guinea Bissau, y sus ocupantes llevaban once días en el mar cuando fueron alcanzados por la Salvamar Diphda y conducidos a tierra.
La llegada de ese cayuco se produjo a la 01:14 horas. Tras tantos días de travesía, el desembarco abrió una madrugada de trabajo continuado en el muelle, con asistencia inicial para quienes presentaban problemas de salud y una logística acelerada por la sucesión de avisos en el entorno de la isla.
Tres de las personas rescatadas recibieron atención por distintas patologías. Una de ellas tuvo que ser trasladada al Hospital Insular Nuestra Señora de los Reyes por un prolapso hemorroidal con posible trombosis, un cuadro que exigía una valoración médica más allá de la primera asistencia en el puerto.
Entre los ocupantes del primer cayuco había personas procedentes de Senegal, Gambia, Guinea Conakry, Mali, Guinea Bissau y Costa de Marfil. La diversidad de orígenes retrata una travesía compartida por rutas largas y vulnerables, en un océano donde cualquier retraso multiplica el desgaste físico.
A las 06:00 horas, la Guardamar Polimnia intervino ante un segundo cayuco localizado a 65 kilómetros de La Restinga. En él viajaban 99 personas. La operación terminó con su llegada al puerto después de las 09:15, mientras el operativo seguía pendiente de otra alerta activa en el sur de El Hierro.
La tercera embarcación fue detectada tras un aviso del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior. La Salvamar Diphda volvió a salir a las 05:37 para auxiliar a sus 190 ocupantes, situados a 22 kilómetros al sur de la isla. También ellos desembarcaron pasadas las 09:15 horas.
El balance final reunió tres operaciones distintas en una sola madrugada: 268 personas en el primer cayuco, 99 en el segundo y 190 en el tercero. La cifra de 557 refleja el alcance de un dispositivo que tuvo que mantener recursos desplegados en el mar mientras La Restinga recibía a los grupos ya rescatados.
La Restinga volvió a convertirse en el punto de llegada de una jornada marcada por el cansancio, la incertidumbre y la necesidad de atención inmediata. Cada desembarco exigió coordinar el rescate marítimo, la evaluación sanitaria y el traslado de quienes precisaban cuidados, sin margen para detener el operativo.
El primer cayuco concentraba la travesía más prolongada: once días navegando desde Guinea Bissau hasta las proximidades de El Hierro. Ese dato sitúa la dimensión humana de la madrugada más allá del número final, porque la llegada a puerto fue el cierre de un viaje atravesado por exposición y agotamiento.
Las embarcaciones fueron localizadas a distancias muy diferentes de la costa, una a 65 kilómetros y otra a 22 al sur de la isla. Esa dispersión obligó a responder a varios escenarios casi al mismo tiempo, con movimientos coordinados para evitar que la situación de cualquiera de los grupos se agravara.
La presencia de mujeres y menores entre los rescatados añadió una capa de vulnerabilidad a una operación ya exigente. El dispositivo desplegado en la isla tuvo que atender a personas recién llegadas tras una travesía extrema y determinar quiénes necesitaban seguimiento médico inmediato tras el desembarco.
El rescate de los tres cayucos dejó una imagen de tensión sostenida sobre la ruta atlántica: avisos de madrugada, embarcaciones separadas y cientos de personas esperando auxilio en el mar. La respuesta permitió completar los traslados a La Restinga sin que la noche terminara convertida en una tragedia mayor.
Cuando el último grupo alcanzó tierra, la cifra ya había superado el medio millar de personas rescatadas en menos de un día. En La Restinga quedó el rastro de una madrugada de auxilios encadenados, once días de mar para uno de los grupos y una emergencia que obligó a no bajar la guardia ni un instante.






