Hallan un tercer cadáver con flotador frente a Málaga en menos de un mes

El mar volvió a dejar una escena inquietante frente a la costa de Málaga. Una patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil localizó el 26 de septiembre el cuerpo sin vida de un hombre en alta mar, todavía sujeto a un flotador.
El cadáver fue recuperado por los agentes y llevado al puerto de Fuengirola, donde se realizó el levantamiento. Después fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Málaga para practicarle la autopsia y avanzar en su identificación.
El cuerpo se encontraba en un estado de deterioro muy avanzado tras un tiempo indeterminado en el agua. La ausencia de algunas partes anatómicas, incluida la cabeza, se asocia de forma inicial a esa prolongada exposición al mar.
La investigación no ha apreciado indicios iniciales de criminalidad. Esa circunstancia aleja por ahora la hipótesis de una agresión, aunque las diligencias continúan abiertas hasta que la autopsia determine las causas exactas de la muerte.
La presencia del flotador concentra las primeras hipótesis en una posible travesía migratoria. La identidad del fallecido no ha sido establecida y todavía no existe una confirmación oficial sobre cuándo ni desde dónde inició el recorrido.
Este hallazgo es el tercero registrado frente a las costas malagueñas en menos de un mes. La repetición de cuerpos con elementos de flotación ha dejado una sucesión de preguntas en un litoral acostumbrado al tránsito marítimo intenso.
El primer cadáver de esta serie fue localizado el 15 de septiembre en el litoral occidental de la provincia. Tras ser visto a la deriva, Guardia Civil y Salvamento Marítimo participaron en su recuperación y lo llevaron también al puerto de Fuengirola.
Apenas veinticuatro horas después apareció un segundo joven en circunstancias parecidas, esta vez en la zona de Nerja. Su cuerpo fue trasladado al puerto de Vélez-Málaga para las actuaciones forenses y la investigación correspondiente.
Ese segundo fallecido llevaba traje de neopreno, aletas y un flotador. Entre sus pertenencias había varios teléfonos móviles y dírhams, datos que reforzaron la posibilidad de que hubiera intentado alcanzar la península desde la otra orilla.
Los dos casos previos tampoco presentaban señales iniciales de una muerte violenta. La coincidencia de prendas y dispositivos de flotación dibuja un patrón que los investigadores examinan sin cerrar ninguna conclusión antes de completar las pruebas forenses.
La autopsia del último cuerpo será decisiva para precisar la causa de la muerte, el tiempo aproximado que permaneció en el mar y cualquier dato útil para identificarlo. Cada respuesta puede ayudar también a reconstruir el itinerario que siguió.
El estado del cadáver deja abierta la posibilidad de que perteneciera a alguno de los jóvenes que llegaron de forma masiva a Ceuta a finales de julio. Es una línea de trabajo, no una identificación confirmada, y depende de futuras comprobaciones.
Detrás de los elementos hallados hay una persona cuya identidad sigue suspendida entre la costa y el laboratorio forense. El flotador, lejos de explicar el final, se ha convertido en la pieza más visible de una historia aún incompleta.
La investigación mantiene el foco en identificar al fallecido y esclarecer las circunstancias del hallazgo. Mientras tanto, el tercer cuerpo encontrado en septiembre añade una nueva sombra a un tramo de costa marcado por tres muertes todavía sin nombre.






