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La Navata: dos adolescentes heridos junto a las vías, uno muy grave

La madrugada del lunes dejó una escena de emergencia junto a la estación de Galapagar-La Navata, en Madrid. Dos adolescentes de 16 años fueron golpeados por un tren de Cercanías cuando se encontraban fuera del andén, en un tramo próximo a las vías.

La llamada de aviso llegó al 112 a las 00:20 horas, después de que Adif alertara de lo ocurrido. A esa hora, el movimiento habitual de la estación quedó atravesado por una intervención que exigió asistencia sanitaria, seguridad y apoyo de los bomberos.

Los equipos localizaron a los dos chicos a unos 200 metros del andén. La distancia hasta el punto de acceso obligó a concentrar el trabajo en estabilizar al herido más grave y organizar su traslado con rapidez en un entorno ferroviario delicado.

Uno de los menores sufrió heridas de carácter muy grave y fue evacuado en una UVI móvil del SUMMA 112 al Hospital Puerta de Hierro. La prioridad fue sostenerle durante los minutos decisivos que siguieron al impacto y sacarle de la zona con seguridad.

El otro adolescente resultó herido leve. Las primeras informaciones no precisaban inicialmente si necesitó ingreso, aunque los datos posteriores sitúan su atención médica por una herida en la cabeza. Ambos tienen 16 años y son amigos.

Las primeras hipótesis sitúan a los dos jóvenes caminando junto a las vías cuando el convoy los golpeó. La investigación corresponde a la Guardia Civil y deberá concretar la secuencia completa, sin adelantar conclusiones que aún no han sido confirmadas oficialmente.

El menor que permanece muy grave presenta politraumatismos. Esa condición resume la violencia del suceso y explica el despliegue sanitario activado de madrugada, con recursos preparados para atender lesiones complejas lejos de la ambulancia.

Guardia Civil, Policía Local, dos dotaciones de Bomberos de la Comunidad de Madrid y sanitarios acudieron al lugar. La coordinación fue necesaria para asistir a los heridos, proteger el entorno de las vías y permitir la evacuación sin añadir riesgos.

Los bomberos colaboraron en el traslado del adolescente más grave hasta la ambulancia, situada a unos 200 metros. El terreno entre el punto del arrollamiento y el vehículo convirtió cada maniobra en una parte esencial de la respuesta de emergencia.

Los viajeros que iban en el tren afectado fueron trasladados a otro convoy habilitado para continuar el trayecto. Mientras la atención se concentraba junto a La Navata, el servicio tuvo que reorganizarse para separar a los pasajeros del área intervenida.

La estación de Galapagar-La Navata conecta una zona residencial con la red de Cercanías de Madrid. La madrugada, sin embargo, convirtió un espacio de paso cotidiano en el escenario de una emergencia marcada por la oscuridad y la proximidad de los trenes.

Fuentes cercanas a las pesquisas apuntan a que los adolescentes regresaban a casa y habrían elegido avanzar junto a la vía. Ese extremo forma parte de un contexto en revisión y no modifica la gravedad de lo ocurrido ni la necesidad de esclarecerlo por completo.

No se han comunicado por ahora cambios sobre la evolución clínica del herido más grave. La atención queda puesta en su estado tras el ingreso hospitalario, mientras la investigación reconstruye qué ocurrió entre la llegada de los jóvenes y el paso del tren.

La noche terminó con un menor muy grave, otro herido y un municipio pendiente de una respuesta que todavía no está cerrada. En La Navata quedan una vía, un convoy que siguió su ruta y una investigación que deberá dar forma a una madrugada rota.

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