Muere Iván Castro, creador del banco panorámico de Rande, mientras hacía deporte en Chapela

La tarde se quebró de golpe en Chapela. Iván Castro Sobrado, conocido por todos como Pincho, murió a los 46 años después de sufrir una grave indisposición mientras practicaba deporte en el paseo de Arealonga, junto a la ría de Vigo.
Castro corría con integrantes del Club de Remo Chapela, una entidad a la que estaba estrechamente ligado. El recorrido transcurría cerca de la playa de Arealonga y de la antigua ETEA cuando la normalidad de la jornada quedó interrumpida por la emergencia.
Personas que se encontraban en la zona alertaron a los servicios de emergencia ante la parada cardiorrespiratoria. Hasta el lugar se desplazaron equipos sanitarios, pero las maniobras no lograron salvarle la vida y se confirmó su fallecimiento.
La noticia dejó en shock a quienes compartían con él entrenamientos, actividades y vida de club. Pincho no era una presencia ocasional: ejercía como entrenador de las categorías infantiles y formaba parte de la rutina de muchos niños y familias de Chapela.
La dimensión de la pérdida se extendió enseguida por Redondela. El dolor no solo alcanzó a sus compañeros de remo, sino también a los vecinos que lo conocían por su trabajo como carpintero y por su implicación constante en iniciativas locales.
Su nombre quedó unido durante años al banco panorámico situado en Chan da Rata, en Cedeira, frente al puente de Rande. Aquel asiento de madera se convirtió en un símbolo popular por la vista abierta sobre la ría y la isla de San Simón.
Iván Castro fue uno de los impulsores de aquella instalación y participó en su recuperación cuando el vandalismo la dañó. Junto a otros vecinos, ayudó a devolver el banco a las rocas y a reforzarlo para proteger un rincón que atraía a cientos de visitantes.
El contraste resulta especialmente duro: un hombre asociado a un mirador pensado para detenerse y contemplar el paisaje falleció durante una actividad cotidiana al aire libre. La muerte llegó sin aviso, en un lugar transitado y conocido por la comunidad.
El Club de Remo Chapela y la organización del X Día do Remo trasladaron su pesar tras conocerse el fallecimiento. La jornada festiva prevista para el sábado 26 de septiembre fue cancelada como señal de duelo por quien consideraban compañero y amigo.
Los mensajes de despedida describen a un hombre dispuesto a ayudar y profundamente implicado con cuanto ocurría a su alrededor. Esa imagen explica la conmoción que dejó su ausencia entre quienes remaban con él, entrenaban a su lado o acudían a sus clases.
Con 46 años, Castro mantenía una vida vinculada al deporte y al trabajo vecinal. Por eso, la rapidez de lo sucedido ha intensificado la incredulidad en Chapela, donde el paseo de Arealonga pasó en pocas horas de escenario de entrenamiento a lugar de despedida.
En el entorno del remo, su labor con las categorías infantiles deja una huella que no se mide solo en resultados. Su presencia estaba ligada al aprendizaje de los más pequeños, a las jornadas de club y a una forma de entender el deporte como comunidad.
También permanece el banco de Rande, restaurado tras los ataques que sufrió y convertido en una postal de la ría. Desde ese mirador, el paisaje conserva ahora otra carga: la memoria de uno de los vecinos que se empeñó en que aquel lugar no desapareciera.
Chapela afronta ahora días de luto por una muerte repentina que ha atravesado al deporte, al vecindario y a la familia de Iván Castro. Tras la emergencia, queda el silencio de una comunidad que despide a Pincho y trata de asumir una ausencia inesperada.






