Zaragoza: detenida tras arrancar una cadena a una anciana y tragársela

La noche del 24 de septiembre dejó una escena de violencia en una esquina de Zaragoza. Dos mujeres de avanzada edad caminaban juntas cuando un grupo de jóvenes se cruzó con ellas cerca de la avenida de Madrid y la calle Nuestra Señora de Bonaria, en el distrito de Delicias.
El encuentro no fue un roce ni un tropiezo. Las dos mujeres fueron empujadas de forma deliberada y una de ellas cayó bruscamente al suelo. Ese golpe abrió unos segundos de vulnerabilidad que, presuntamente, una integrante del grupo aprovechó para atacar a la víctima.
La agresora habría sujetado a la anciana por el cuello con una mano mientras tiraba con fuerza de la joya con la otra. La cadena se fracturó durante el forcejeo y parte de ella, junto con un crucifijo de oro que colgaba del cuello, quedó en manos de la presunta autora.
La víctima no solo perdió una pertenencia. El robo se produjo después de una caída y mediante una presión directa sobre el cuello, dos elementos que elevan la gravedad de una secuencia que comenzó en plena calle y frente a la otra mujer que la acompañaba.
Los agentes de Seguridad Ciudadana llegaron al lugar y localizaron a la sospechosa todavía en las inmediaciones. La proximidad entre el asalto y la detención fue decisiva para reconstruir lo ocurrido antes de que el grupo pudiera alejarse de la zona.
Durante la intervención, la detenida mostró una actitud agresiva y se resistió a los policías. En medio de ese forcejeo, uno de los agentes percibió un destello dorado dentro de su boca: la señal mínima de que la pieza robada no había desaparecido.
Al advertir que había sido descubierta, la mujer comenzó a realizar movimientos de deglución forzada hasta tragarse el objeto que ocultaba. La maniobra convirtió la recuperación de la joya en una cuestión médica inmediata y añadió un riesgo físico para la propia detenida.
El traslado al Hospital Universitario Miguel Servet se produjo sin demora. Allí se le practicaron las pruebas necesarias para comprobar su estado y para determinar si el brillo que los agentes habían visto correspondía realmente a una pieza metálica alojada en su organismo.
La radiografía confirmó la presencia de un cuerpo extraño metálico en el aparato digestivo. La mujer se encontraba fuera de peligro, pero el hallazgo fijó una evidencia material del episodio y descartó que el objeto hubiera sido perdido o abandonado durante la intervención.
La valoración facultativa apunta a que el objeto deberá ser expulsado de manera natural. No se ha podido precisar cuándo ocurrirá, de modo que la cadena y el crucifijo quedan por ahora ligados a un proceso clínico inusual que acompaña a la investigación policial.
La detención se atribuye a un presunto delito de robo con violencia cometido contra una persona de avanzada edad. La condición de la víctima y la forma en que fue abordada sitúan el foco en una agresión dirigida contra alguien especialmente expuesta tras la caída.
La mujer arrestada cuenta con antecedentes policiales por hechos de naturaleza similar. Ese dato no anticipa una resolución judicial, pero forma parte del contexto comunicado tras una actuación que terminó con una pieza de oro localizada dentro del cuerpo de la sospechosa.
Después de las diligencias, la detenida quedó en libertad con cargos y deberá comparecer ante la autoridad judicial cuando sea requerida. La causa seguirá su recorrido mientras se aclaran todos los extremos del robo y la recuperación de los efectos sustraídos.
En la esquina donde comenzó todo, la historia dejó una imagen difícil de borrar: una anciana derribada, una joya rota y una huida frustrada por un destello en la boca. El caso avanza ahora entre informes médicos, pruebas policiales y una investigación judicial abierta.






