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Muere Rosana Perruca, alcaldesa de Fuentes de Jiloca, arrollada durante su reparto

La tarde quedó rota en Langa del Castillo, una localidad del Campo de Daroca, cuando Rosana Perruca Remartínez sufrió un accidente laboral durante su ruta de reparto postal. La alcaldesa de Fuentes de Jiloca, de 49 años, no sobrevivió a las heridas provocadas por el vehículo con el que trabajaba.

Perruca compaginaba la alcaldía de un municipio de poco más de doscientos habitantes con el empleo de cartera. Había asumido la ruta de reparto de la zona tras incorporarse a una plaza en Daroca y recorría cada día pueblos dispersos de la comarca, una tarea marcada por las distancias y las paradas continuas.

El siniestro ocurrió el jueves por la tarde, cuando la trabajadora había detenido la furgoneta para efectuar una entrega. El vehículo se desplazó y la arrolló en una calle de Langa del Castillo, cerca de la salida hacia Torralbilla, en circunstancias que todavía deben ser aclaradas.

La ruta incluía más de veinte pueblos del Campo de Daroca. En uno de esos tramos, en apariencia rutinarios, se produjo el accidente que terminó con la vida de quien, desde 2023, encabezaba el Ayuntamiento de Fuentes de Jiloca y mantenía una presencia constante en la vida de su localidad.

Los servicios de emergencia y la Guardia Civil acudieron al lugar tras recibir el aviso. La gravedad de las lesiones dejó sin margen a los equipos desplegados. La investigación deberá determinar qué falló en aquel instante y cómo se produjo el desplazamiento de la furgoneta durante la parada.

La noticia atravesó de inmediato Fuentes de Jiloca, donde el Ayuntamiento decretó dos días de luto. Vecinos y compañeros recordaron a Perruca como una persona cercana, vinculada al trabajo cotidiano de los pueblos y a una alcaldía ejercida desde la proximidad, lejos de los grandes focos.

Su muerte también abrió un duelo político en Aragón. Representantes de distintas instituciones trasladaron sus condolencias a la familia, a sus amistades y a los vecinos del municipio. El golpe no se limita a la pérdida de una regidora: alcanza a una comunidad pequeña que conocía de cerca a su alcaldesa.

Rosana Perruca había llegado a la alcaldía tras las elecciones municipales de mayo de 2023. Desde entonces, combinó la responsabilidad pública con su ocupación profesional. Esa doble vida, entre el despacho municipal y el reparto por carretera, quedó interrumpida en una tarde que convirtió una parada ordinaria en tragedia.

El accidente se considera laboral porque ocurrió mientras realizaba su jornada de reparto. Esa condición sitúa el caso bajo una investigación específica sobre las circunstancias del trabajo, el estacionamiento del vehículo y las condiciones en las que se desarrollaba una ruta que atravesaba numerosos núcleos rurales.

La furgoneta no era un elemento ajeno en aquella jornada, sino la herramienta con la que Perruca conectaba pueblos y domicilios. El vehículo que debía permitirle completar el recorrido acabó convirtiéndose en el centro del siniestro. Aún no se han establecido de forma definitiva las causas de lo ocurrido.

En Campo de Daroca, las distancias dibujan jornadas de carretera, pendientes y paradas breves junto a viviendas o caminos de salida. La muerte de Perruca deja ahora preguntas sobre el accidente, pero también una ausencia concreta: la de una trabajadora que estaba cumpliendo su turno y una alcaldesa que volvía después a su pueblo.

El funeral quedó fijado para el sábado, mientras el municipio afronta horas de consternación. La despedida reúne dos dimensiones de una misma vida: la representante elegida por Fuentes de Jiloca y la mujer que mantenía un empleo de reparto, una compatibilidad frecuente en los pequeños ayuntamientos rurales.

No hay indicios de que el suceso fuera otra cosa que un accidente, y por eso el peso de las pesquisas será decisivo para reconstruir la secuencia. Cada dato sobre la posición de la furgoneta, la pendiente de la calle y el momento de la entrega puede resultar relevante para comprender aquel final.

Fuentes de Jiloca queda ahora bajo el silencio del luto. La muerte de Rosana Perruca deja una herida en el municipio y en la comarca, donde su trabajo la llevaba de puerta en puerta. Una ruta de reparto terminó de forma irreversible y convirtió una jornada normal en una noticia devastadora.

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