Muere un hombre en Baiona al caer desde un quinto piso cuando intentaba entrar por una ventana

La madrugada dejó una escena devastadora en Baiona. Un hombre de 47 años murió tras precipitarse desde la parte alta de un edificio cuando intentaba acceder a una vivienda por una ventana situada en la zona de bajocubierta. El golpe fue mortal y los servicios movilizados no pudieron hacer nada por salvarle la vida.
El suceso ocurrió poco después de la medianoche, en un momento de oscuridad cerrada. La escasa visibilidad en esa altura del inmueble se ha convertido en uno de los elementos que rodean las primeras pesquisas, todavía centradas en reconstruir con precisión los minutos previos a la caída.
El hombre se encontraba en la cubierta del edificio y pretendía alcanzar una ventana del piso de unos conocidos. No era una abertura situada en una fachada vertical, sino en una parte inclinada del tejado, una circunstancia que aumentaba el riesgo de cualquier movimiento en plena noche.
Por razones que todavía se investigan, perdió el equilibrio mientras trataba de completar ese acceso. La posibilidad de un tropiezo o un resbalón forma parte de la reconstrucción inicial, aunque las diligencias deberán determinar cómo llegó hasta esa posición y qué ocurrió exactamente antes de precipitarse.
Los primeros indicios sitúan el caso en el terreno de un accidente. Esa hipótesis no cierra la investigación: la secuencia completa deberá quedar fijada con los testimonios, la inspección del lugar y los informes que se incorporen durante los próximos días.
Una mujer que estaba dentro de la vivienda alertó a los servicios de emergencia. La llamada activó un despliegue en el inmueble con presencia de Guardia Civil, Policía Local, efectivos del GES Val Miñor y personal sanitario del 061, que acudieron de madrugada al punto de la caída.
Cuando los equipos llegaron, el hombre ya había fallecido. La violencia del impacto impidió cualquier intervención médica eficaz y convirtió el edificio en el centro de una actuación de emergencia que se prolongó mientras se aseguraba la zona y se iniciaban las primeras comprobaciones.
La mujer que dio la alarma tuvo que recibir asistencia sanitaria por una crisis de ansiedad. Después fue trasladada a un hospital de Vigo, en una consecuencia inmediata que muestra el impacto de una muerte ocurrida a pocos metros de quienes se encontraban en el interior de la vivienda.
La víctima era natural de Valdoviño. Su identidad no altera la principal incógnita del caso: por qué trataba de entrar por aquella ventana en vez de acceder al piso por una vía ordinaria. Esa pregunta forma parte de los extremos que aún deben aclararse.
El lugar exacto añade dificultad a la investigación. La ventana estaba en el bajocubierta y la inclinación del tejado exigía mantener el equilibrio en una superficie expuesta. Además, las farolas de la calle no iluminaban con eficacia aquella altura durante la noche.
La Guardia Civil asumió las diligencias para esclarecer lo sucedido. La investigación deberá separar los datos confirmados de las conjeturas y establecer si existió algún elemento previo que explique la presencia del hombre en la cubierta y su intento de acceder desde allí.
También está prevista una autopsia forense. El resultado se incorporará a las actuaciones que lleguen al juzgado, que deberá valorar posteriormente el alcance de la información reunida y decidir si procede el archivo de la causa o nuevas actuaciones.
Por ahora, el caso se sostiene sobre una certeza trágica y varias incógnitas abiertas: un hombre cayó desde un quinto piso durante un intento de acceso por una ventana, una mujer pidió ayuda desde el interior y los investigadores trabajan para cerrar la secuencia de aquella madrugada.
Baiona amaneció así con una muerte bajo investigación y con una explicación provisional marcada por la prudencia. Hasta que las diligencias y la autopsia completen el relato, la caída será examinada como un accidente posible, pero no como una historia definitivamente cerrada.






