El CIS sitúa al PSOE 11,8 puntos por delante del PP a semanas de las elecciones

La precampaña electoral ha amanecido con una cifra que sacude el tablero político: el PSOE aparece con el 34 % de la estimación de voto y abre una distancia de 11,8 puntos sobre el PP. El dato procede del barómetro de octubre y llega cuando faltan semanas para la cita con las urnas.
El PP queda situado en el 22,2 %, después de perder 3,3 puntos respecto al estudio anterior. La caída amplía de forma brusca una brecha que hace apenas un mes era de 5,5 puntos y coloca a los populares ante un escenario mucho más incómodo al inicio de la precampaña.
El sondeo se realizó entre el 1 y el 6 de octubre mediante 5.025 entrevistas. Ese periodo abarca días de alta tensión en torno a la vivienda, tras el desahucio de Maricarmen Abascal, un episodio que encendió la discusión pública y alimentó el choque entre partidos.
La ventaja socialista no descansa solo en el retroceso de su principal rival. El PSOE suma tres puntos frente a septiembre y recupera una posición de fuerza en una encuesta que mide el pulso político en pleno arranque de la carrera electoral y bajo una presión creciente sobre los bloques.
Vox mantiene la tercera plaza con un 17,1 % de estimación de voto, medio punto más que en el barómetro previo. Su avance vuelve a estrechar la distancia con el PP y añade una amenaza sobre la derecha: la suma de sus fuerzas no garantiza por sí sola una mayoría suficiente.
A la izquierda del PSOE, Sumar y Frente Amplio alcanzan el 6,1 %, cuatro décimas por encima del registro de septiembre. Podemos baja hasta el 3,1 %, seis décimas menos, y la fragmentación vuelve a dibujar una disputa decisiva por cada voto fuera de las dos grandes siglas.
El reparto que refleja el estudio sitúa al PSOE, Sumar y Podemos en un 43,2 % conjunto. PP, Vox y UPN reúnen el 39,4 %. Es una fotografía de estimación de voto, no un resultado electoral, pero marca una diferencia nítida entre los dos bloques cuando la campaña aún no ha comenzado formalmente.
La vivienda atraviesa el sondeo como una de las grietas más profundas del momento. El desahucio que marcó los días previos a las entrevistas elevó el debate sobre el acceso a una casa y dejó a los partidos enfrentados por las respuestas que debe ofrecer el Estado ante la crisis.
El dato del CIS contrasta con otros estudios demoscópicos difundidos en las últimas semanas, que describen un escenario más favorable al PP. Esa distancia entre encuestas convierte el barómetro en un elemento de disputa política y obliga a leer sus porcentajes como una radiografía concreta de este momento.
También pesa el calendario. Las elecciones generales están convocadas para el 29 de noviembre y el margen para mover apoyos es limitado. Cada décima adquiere un valor estratégico, especialmente para las formaciones que compiten en los extremos de los bloques o por el voto indeciso.
El PSOE obtiene así un impulso cuantificable después de un mes en el que la vivienda, la convocatoria electoral y el clima de confrontación ocuparon el centro de la conversación pública. La cifra del 34 % refuerza su posición, aunque todavía no resuelve cómo se traduciría esa ventaja en escaños.
Para el PP, el 22,2 % obliga a contener una doble pérdida: la caída propia y el crecimiento de Vox. La distancia con el PSOE casi se duplica en un mes, mientras la tercera fuerza conserva una presencia elevada que puede condicionar cualquier estrategia de campaña de la derecha.
La encuesta deja además un mensaje incómodo para quienes buscan certezas. Los porcentajes reflejan una estimación construida con entrevistas realizadas en una semana concreta, antes de que la campaña despliegue sus actos, debates y respuestas a los asuntos que siguen abiertos en la calle.
El mapa que queda tras el barómetro es tenso y provisional: el PSOE en cabeza, el PP a distancia y Vox al acecho. La precampaña arranca con esa fotografía sobre la mesa, mientras la vivienda y la pugna por el voto de cada bloque prometen marcar las semanas que quedan hasta el 29 de noviembre.






