El CNI sitúa a Marruecos ante las alertas previas de la entrada masiva en Ceuta

La investigación sobre la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio en Ceuta ha incorporado un nuevo documento de enorme peso. El informe remitido a la jueza María Tardón dibuja un escenario de avisos previos, convocatorias visibles y una frontera que terminó desbordada cuando la tensión ya era conocida.
El Centro Nacional de Inteligencia sostiene que las autoridades marroquíes conocían con detalle las convocatorias difundidas en redes sociales y servicios de mensajería. Aquellos llamamientos, seguidos por miles de usuarios, señalaban la ciudad autónoma como punto de llegada coincidiendo con la Fiesta del Trono.
La conclusión no se limita a una sospecha general. El documento sitúa ese conocimiento varios días antes de la entrada y lo relaciona con un aumento apreciable de personas en las proximidades de Ceuta. La alerta, por tanto, se instaló antes de que el flujo alcanzara su momento más grave.
El informe de una veintena de páginas fue entregado a la magistrada de la Audiencia Nacional que instruye la causa. Su contenido responde a preguntas sobre lo que sabían las instituciones implicadas y sobre las comunicaciones activadas durante las horas que precedieron a la llegada masiva por tierra y mar.
El 29 de julio, un día antes del episodio principal, el CNI remitió una nota urgente a dos organismos de inteligencia marroquíes. En ella trasladó datos sobre los grupos que promovían la movilización y señaló incluso una hora prevista, las ocho de la tarde del 30 de julio.
La información también alcanzó a interlocutores españoles en Ceuta. El informe recoge mensajes y llamadas con el entonces jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno y con un mando de información de la Guardia Civil, dentro de una cadena de avisos presentada como urgente.
En una de esas conversaciones, celebrada la noche del 29 de julio, se habló de una situación preocupante y de la posibilidad de que el volumen de personas superara precedentes recientes. La preocupación no nacía de una imagen aislada, sino del crecimiento de la afluencia en el entorno fronterizo.
El documento expone que las autoridades marroquíes habían reforzado inicialmente su dispositivo, pero describe una respuesta irregular cuando aumentaron los intentos de entrada. La insuficiencia del despliegue y una actitud de pasividad aparecen como factores del posterior desbordamiento del control fronterizo.
La explicación aportada conecta esa falta de recursos con la seguridad de las celebraciones de la Fiesta del Trono en Rincón, localidad próxima a la frontera. Mohamed VI se encontraba allí y, de acuerdo con el informe, esa prioridad condicionó la distribución de los efectivos disponibles.
Ese reparto de efectivos habría dejado sin una oposición suficiente la llegada descontrolada al entorno de Ceuta. Las medidas más contundentes, como detenciones, traslados al interior y recursos disuasorios, comenzaron cuando ya se había producido el pico de entradas por tierra y por mar.
El informe también distingue etapas en la actuación al otro lado de la frontera. Hasta el 29 de julio se mantenía cierta capacidad para interceptar a quienes trataban de cruzar a nado, pero el aumento repentino de intentos alteró el escenario y puso a prueba un dispositivo que no logró contener la presión.
Después del momento más intenso, las fuerzas marroquíes retuvieron de forma preventiva a grupos de personas subsaharianas en los montes de Castillejos para bloquear su avance. Esa reacción posterior forma parte de la cronología que ahora examina el juzgado para reconstruir cómo se desarrolló la crisis.
La investigación no resuelve por sí sola todas las responsabilidades, pero incorpora un relato institucional sobre advertencias, conocimiento previo y decisiones operativas. La jueza deberá valorar ese material junto con el resto de diligencias abiertas sobre una llegada que dejó a Ceuta bajo una presión extrema.
El avance judicial devuelve la mirada a las horas anteriores al desbordamiento: las convocatorias circulaban, las alertas habían sido transmitidas y la frontera se preparaba para una noche decisiva. Ahora el contenido de esas comunicaciones se convierte en una pieza central para aclarar qué falló y cuándo ocurrió.






