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Ceuta: motín en Loma Colmenar y una agresión con arma blanca junto al CETI

La noche volvió a cerrarse sobre Ceuta con una secuencia de incidentes que obligó a desplegar varias unidades de la Policía Nacional. Un motín en el asentamiento temporal de Loma Colmenar y una agresión con arma blanca junto al CETI marcaron horas de tensión en dos puntos separados por pocos kilómetros.

La primera intervención se produjo en el embolsamiento de Loma Colmenar, una explanada habilitada como espacio de acogida temporal. Allí, el aumento de la tensión entre quienes permanecen en el recinto derivó en un motín y forzó la entrada de agentes para contener la situación antes de que escalara.

El dispositivo policial se desplegó dentro y en los accesos de la explanada, donde conviven cientos de personas. La actuación buscó recuperar el control de un lugar sometido desde hace semanas a una presión constante, con recursos limitados y una convivencia cada vez más frágil.

Loma Colmenar se ha convertido en uno de los puntos más expuestos de la crisis de acogida en la ciudad. La saturación del área y la instalación de un módulo destinado a menores han añadido fricción a un espacio levantado con carácter urgente para aliviar la presencia de personas en las calles.

Mientras los agentes intervenían en ese asentamiento, otra emergencia ya había activado a los servicios de seguridad en las inmediaciones del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes. La agresión ocurrió en la zona de tiendas situada junto a la Hípica, donde numerosas familias y mujeres pernoctan fuera del recinto.

Una discusión entre dos mujeres terminó con una de ellas herida por arma blanca en el costado. La víctima recibió asistencia sanitaria y fue trasladada a urgencias del Hospital Universitario de Ceuta, mientras los agentes iniciaban la búsqueda de la presunta agresora en los alrededores.

La mujer señalada por la agresión abandonó el lugar tras el enfrentamiento y se internó en una zona de monte próxima. La Policía logró localizarla y detenerla poco después, de modo que la investigación quedó abierta para aclarar las circunstancias y la secuencia exacta de la pelea.

El ataque se registró alrededor de las ocho de la tarde, en un campamento provisional instalado a las puertas del CETI. En esa franja permanecen alrededor de doscientas personas, principalmente mujeres y menores, a la espera de una plaza o de una derivación a un recurso de atención.

La coincidencia temporal de ambos episodios dibuja una noche especialmente difícil para los equipos desplegados en Ceuta. Un altercado colectivo en el interior del asentamiento y una agresión individual junto al centro de estancia exigieron respuestas rápidas en zonas ya sometidas a una tensión sostenida.

En la explanada de Loma Colmenar, la Policía actuó para evitar que el motín se descontrolara. No han trascendido datos oficiales sobre heridos o detenidos vinculados directamente a ese incidente, pero la movilización de varias unidades revela la dimensión que alcanzó el conflicto dentro del recinto.

En la zona de la Hípica, el caso deja una víctima hospitalizada y una detenida. La investigación deberá precisar el origen de la discusión, el arma empleada y la situación procesal de la mujer arrestada, sin que por ahora se hayan divulgado más detalles sobre su identidad o el estado clínico de la herida.

El escenario de ambos sucesos es el de una ciudad que mantiene dispositivos temporales de acogida en varios puntos. La concentración de personas en espacios improvisados, las esperas prolongadas y la falta de plazas suficientes convierten cualquier discusión en un riesgo que puede propagarse con rapidez.

La intervención en Loma Colmenar y el arresto junto al CETI no describen un mismo hecho, sino dos emergencias conectadas por el deterioro de la convivencia en los alrededores de los recursos de acogida. En ambos casos, la Policía Nacional tuvo que ocupar el terreno para frenar una situación ya desbordada.

Tras aquella noche, quedan dos imágenes difíciles de separar: agentes intentando devolver el orden a una explanada saturada y una mujer trasladada al hospital después de una pelea. Ceuta afronta así otro aviso de la presión que acumulan los asentamientos provisionales abiertos para responder a una crisis persistente.

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